Creencias Fundamentales De La Iglesia Adventista Del Séptimo Día

22. La Conducta Cristiana

Home
1. La Biblia
2. Trinidad
3. El Padre
4. El Hijo
5. Espíritu Santo
6. La Creación
7. El Hombre
8. El Gran Conflicto
9. El Redentor
10. La Salvación
11. Crecimiento en Cristo
12. La Iglesia
13. El Remanente
14. La Unidad
15. El Bautismo
16. Servicio de Comunión
17. Dones Espirituales
18. Don de Profecía
19. La Ley
20. El Sábado
21. Mayordomía
22. Conducta Cristiana
23. La Familia
24. Santuario Celestial
25. Segunda Venida de Cristo
26. La Muerte y la Resurrección
27. El Milenio
28. Nueva Jerusalén

22. Conducta Cristiana

 

Los Adventistas del Séptimo Día creen que hemos sido llamados a constituir un pueblo piadoso que piensa, siente y actúa en armonía con los principios del cielo. Con el fin de que el Espíritu Santo reproduzca en nosotros el carácter de nuestro Señor, nos ocupamos únicamente en actividades que produzcan pureza cristiana, salud y gozo en nuestras vidas. Esto significa que nuestras diversiones y entretenimientos deben hallarse a la altura de las más elevadas normas de la belleza y el gusto cristianos. Sin dejar de reconocer las diferencias culturales, nuestra vestimenta debe ser sencilla, modesta y presentable, como corresponde en el caso de individuos cuya verdadera belleza no consiste en el adorno exterior, sino en el ornato incorruptible de un espíritu manso y apacible. Significa además que, por cuanto nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo, debemos cuidar de ellos en forma inteligente. Junto con el descanso y el ejercicio adecuado, debemos adoptar el régimen alimentario más sano posible, y abstenernos de los alimentos impuros que identifican las Escrituras. Ya que las bebidas alcohólicas, el tabaco y el uso irresponsable de drogas y narcóticos son dañinos para nuestro organismo, debemos abstenernos también de ellos. En vez de usarlos, debemos ocuparnos en todo lo que contribuya a colocar nuestros pensamientos y cuerpos bajo la disciplina de Cristo, quien desea para nosotros gozo, bondad y salud perfecta.

 

 

Romanos 12:1,2; Jn.17:15,16 ¿Cómo debe el estilo de vida del cristiano diferenciarse del que prevalece en el mundo? Los cristianos deben adoptar un estilo de vida diferente, no con el fin de ser diferentes, sino porque Dios los ha llamado a vivir en base a principios.

 

Cristo es nuestro ejemplo. El vivió tan completamente en el mundo, que sus contemporáneos lo acusaban de ser “un hombre comilón y bebedor de vino” (Mar.11:19), a pesar de que no lo era. Vivió de tal manera en consonancia con los principios de Dios, que nadie pudo hallarlo culpable de pecado (Jn.8:46)

 

La Conducta y la Salvación

 

Al determinar qué conducta es apropiada, debemos evitar los extremos. El primero es aceptar los reglamentos y la aplicación de los principios, transformándolos en un medio de salvación. Pablo lo resume en Gálatas 5:4. El extremo opuesto consiste en creer que, por cuanto las obras no salvan, carecen por lo tanto de importancia, es decir, que lo que un individuo hace, carece de significado. Pablo se refiere a ello en Gálatas 5:13. Cuando cada miembro sigue sus propios impulsos, “no hay en los cristianos  la disciplina mutua que prescribe Mat.18 y Gál.6:1,2. La iglesia deja de ser el cuerpo de Cristo, dentro del cual se manifiestan el amor y cuidados mutuos, y se convierte en una colección de átomos individuales, cada uno de los cuales sigue su propio camino sin sentir responsabilidad alguna por sus semejantes ni aceptar ninguna preocupación por ellos”

La conducta cristiana es un fruto natural de al salvación, y se basa en lo que Cristo ya logró realizar en nuestro favor en el Calvario.

 

Templos del Espíritu Santo

 

No sólo la iglesia, sino también el individuo es un templo para la morada del Espíritu Santo (1Cor.6:19).

 

La dicotomía entre lo espiritual y lo material es ajena a la Biblia. Así, el llamado que Dios hace a la santidad envuelve un llamado a disfrutar de salud tanto física cono espiritual. Cualquier cosa que debilite la razón, perjudique la sensibilidad de la conciencia, oscurezca nuestro sentido de Dios, y disminuya la fortaleza y la autoridad que debe tener nuestra mente sobre el cuerpo, es mala, no importa cuán inocente pueda ser en sí misma.

 

La Bendición de Dios para la Salud Total

 

 La bendición del ejercicio: El ejercicio no es simplemente una opción; es esencial para mantener la salud óptima, tanto física como mental. La actividad útil tiende a producir prosperidad; la inactividad y la pereza tienden a la adversidad (Prov.6:6-13; 14:23). Dios prescribió la actividad para la primera pareja, el cuidado de su hogar, un jardín al aire libre (Gén.2:5,15; 3:9). El mismo Salvador nos dio ejemplo de actividad física. Durante la mayor parte de su vida se ocupó en el trabajo manual como carpintero, y durante su ministerio caminó por los senderos de Palestina. El ejercicio es útil para gozar de mayor energía, un cuerpo fuerte, alivio de la tensión entre otros.

 

La bendición de la luz solar: La luz es esencial para la vida (Gén.1:3). La luz solar promueve la salud y el sanamiento.

 

La bendición del agua: La práctica de beber 6 a 8 vasos de agua pura al día ayuda a mantener la eficiencia y el bienestar. Otra función del agua es su uso en la higiene personal así como su efecto calmante.

 

La bendición del aire fresco: El acto de respirar aire puro hace que nos sintamos en más alerta, y despierta nuestros reflejos, a la vez que contribuye al funcionamiento óptimo de cada célula.

 

La bendición de un vida temperante, libre de drogas y estimulantes: Las drogas han saturado nuestra sociedad; el café, el té y las bebidas a base de cola contienen cafeína, y los vinos con sabor de fruta contienen alcohol. El cristiano sabio se abstendrá de todo lo que es perjudicial, y usará con moderación únicamente lo que es bueno.

1.       El tabaco: El tabaco es un veneno lento que causa efectos nocivos sobre los poderes físicos, mentales y morales. Quienes usan el tabaco están cometiendo el suicidio lento, que es una trasgresión (Éxo.20:13).

2.       Las bebidas alcohólicas: Debido a que Dios se comunica con nosotros únicamente por medio de nuestras mentes, es útil recordar que el alcohol afecta en forma adversa cada una de nuestras funciones mentales. El uso regular de bebidas alcohólicas produce eventualmente la pérdida de la memoria, el juicio y la capacidad de aprender.

3.       Otras drogas y narcóticos: Hay muchas otras sustancias dañinas, a través de las cuales Satanás procura destruir las vidas humanas.

 

La bendición del reposo: El descanso adecuado es esencial para la salud del cuerpo y la mente (Mar.6:31). Los periodos de reposo proveen la quietud que tanto se necesita para mantener nuestra comunión con Dios (Sal.46:10). Descansar significa más que dormir o dejar de trabajar. Abarca la forma en que usamos nuestro tiempo libre.

 

La recreación significa re-creación en el sentido más literal de la palabra. La Biblia nos ayuda a seleccionar nuestra recreación (1Jn.2:15,16).

 

1.       Las películas, la televisión, la radio y las cintas de video: Los medios de comunicación pueden servir como excelentes agentes educativos. El cristiano se apartará de películas y programas de televisión enfermizos, violentos, o sensuales (Fil.4:8)

2.       La lectura y la música: La música es un don de Dios, capaz de inspirar pensamientos puros, nobles y elevados. La buena música realza las más excelentes cualidades de carácter. Por otra parte la música degradante “destruye el ritmo del alma y quebranta la moralidad”. El cristiano no escucha música que tenga palabras o melodías sugestivas (Rom.13:11-14; 1Ped.2:11)  La lectura también ofrece mucho que es de valor. Las lecturas que edifican y elevan son las que deben ser leídas por los cristianos.

3.       Actividades inaceptables: Los juegos de azar, los naipes, la asistencia al teatro y el baile deben evitarse (1Jn.2:15-17), así como la contemplación de actividades deportivas violentas (Fil.4:8)

 

La bendición de una alimentación nutritiva: La alimentación original dada por Dios al hombre (Gén.1:29), tras el pecado se le añadió las plantas del campo (Gén.3:18).

 

1.       La alimentación original: dada por Dios consistente en cereales, frutas, nueces, verduras, ofrece los ingredientes nutritivos correctos, necesarios para promover la salud óptima.

2.       Carnes limpias e inmundas: Por haber sido destruida toda la vegetación, Dios le concedió a Noé y a su familia permiso para comer carne, estipulando que no debían comer la sangre (Gén.9:3-5) pero dejando en claro que solo debía comer los animales limpios. Por naturaleza los animales inmundos producto de sus hábitos, es más fácil que sean portadores de enfermedades. Como principios de salud, estas leyes relativas a la alimentación mantienen su calidad obligatoria.

3.       La regularidad, la sencillez y el equilibrio: Las reformas alimentarias que tienen éxito son progresivas, y deben realizarse en forma inteligente. Es necesario preparar en la forma más sencilla y natural posible el alimento que consumimos, y para mayor beneficio, debemos comer a intervalos regulares.

 

La bendición de una vestimenta cristiana: Dios proveyó los primeros ropajes para Adán y Eva.

 

1.       La sencillez: El testimonio cristiano requiere la sencillez, la manera como nos vestimos demuestra ante el mundo qué y quiénes somos, no como un requisito legal heredado de la época victoriana, sino como una expresión de nuestro amor por Jesús.

2.       De elevada virtud moral: Los cristianos no desfiguran la belleza de sus caracteres adoptando estilos de vestir que despierten la concupiscencia de la carne (1Jn.2:16). Por cuanto desean testificar ante sus semejantes, se visten y actúan de manera modesta, sin acentuar las partes del cuerpo que estimulan los deseos sexuales. La modestia promueve la salud moral.

3.       Práctico y económico: Por cuanto son mayordomos del dinero que Dios les ha confiado, los cristianos practicarán la economía, sin usar “oro, ni perlas, ni vestidos costosos” (1Tim.2:9). Las prendas a comprar deben ser de buena duración y que protejan al cuerpo como es debido.

4.       saludable: Los cristianos evitan los estilos de vestimenta que no protegen adecuadamente el cuerpo, o que lo constriñen o afectan en formas que causen el deterioro de la salud.

5.       Caracterizado por gracia y belleza natural: Los cristianos comprenden la amonestación contra la soberbia de la vida (1Jn.2:16). Cristo en Mat.6:29. ilustró el hecho de que la percepción de belleza que proviene del cielo se caracteriza por la gracia, la sencillez, la pureza y la belleza natural. El despliegue mundanal que se advierte en las modas pasajeras, no tienen ningún valor a los ojos de Dios (1Tim.2:9)

a.       El carácter revela la verdadera belleza individual: 1Ped.3:3; 1Tim.2:9,10; Prov.15:13.

b.       La sencillez armoniza con la reforma y el reavivamiento: Gén.35:2,4; Éxo.33:5,6; 1Cor.10:11.

c.       La mayordomía santificada requiere la disposición al sacrificio: El uso de anillos, aretes, collares y brazaletes, así como ostentosos prendedores de corbata, colleras (gemelos, mancuernas) y broches –y cualquier otro tipo de joyas cuya función principal sea la ostentación- es innecesario y no se halla en armonía con el adorno sencillo que urge la Escritura. La Biblia asocia el uso de cosméticos llamativos con el paganismo y la apostasía (2Rey.9:30; Jer.4:30). Por lo tanto en lo que se refiere a los cosméticos, los cristianos deben mantener una apariencia natural y saludable.

 

Los Principios de las Normas Cristianas

 

En todas sus manifestaciones, el estilo de vida del cristiano es una respuesta a la salvación por medio de Cristo.

 

Viviendo con la mente y los sentimientos de Cristo: Fil.2:5; 1Cor.2:16

Toda verdadera obediencia proviene del corazón. La de Cristo procedía del corazón.

 

Viviendo para alabar y glorificar a Dios: ¡Dios ha hecho tanto por nosotros! Una forma en que podemos demostrarle nuestra gratitud, es a través de nuestra alabanza. Los salmos exaltan este aspecto de la vida espiritual (Sal.63:2-5).

 

Vidas ejemplares: Pablo dijo: “No seáis tropiezo” para nadie (1Cor.10:32) (Hech.24:16). Si nuestro ejemplo hace que otros pequen, nos convertimos en piedras de tropiezo para aquellos por quienes Cristo murió. (1Jn.2:6)

 

Vidas dedicadas a la ministración: Una poderosa razón por la cual los cristianos viven como lo hacen, es con el fin de salvar a los perdidos. (1Cor.10:33; Mat.20:28)

 

Requerimientos y Principios

 

Debido al impacto que el estilo de vida de un individuo causa en su experiencia espiritual y su testimonio, en nuestra calidad de iglesia organizada hemos establecido ciertos principios de vida que sirven como requerimientos mínimos para la iglesia. Los cuales incluyen: abstención de tabaco, bebidas alcohólicas, sustancias químicas, y carnes de animales inmundos, además de la evidencia de una experiencia cristiana progresiva en lo que se refiere a la vestimenta y el uso de nuestro tiempo libre.

 

El desarrollo de la conducta cristiana es progresiva, pues implica una unión con Cristo que dura toda la vida. La vida santificada no es otra cosa que la entrega cotidiana de la voluntad al control de Cristo, y la conformidad constante a sus enseñanzas, las cuales él nos va revelando en nuestro estudio de la Biblia acompañado de oración. Por cuanto maduramos a ritmos diferentes, es importante que nos abstengamos de juzgar a nuestros hermanos o hermanas más débiles (Rom.14:1; 15:1).

 

 Los cristianos que están unidos con el Salvador tienen un solo ideal (1Cor.10:31)

 

 

 

Creencias fundamentales de la I.A.S.D.