Creencias Fundamentales De La Iglesia Adventista Del Séptimo Día

27. El Milenio Y El Fin Del Pecado

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27. El Milenio y el Fin del Pecado:

Los Adventistas del Séptimo Día creen que el milenio es el reinado de Cristo en el cielo con sus santos durante mil años, entre la primera y la segunda resurrección. Durante este tiempo los impíos muertos serán juzgados; la tierra estará completamente desolada, sin habitantes humanos, pero ocupados por Satanás y sus ángeles. Al final, Cristo con sus santos y la Ciudad Santa descenderán del cielo a la tierra. Entonces resucitarán los muertos en pecado, y junto con Satanás y sus ángeles rodearán la ciudad; pero el fuego de Dios los consumirá y purificará la tierra. Así el universo será librado del pecado y de los pecadores para siempre.

 

 

Sucesos al Comienzo del Milenio

 

 Apoc.20:1-4 Durante el milenio la influencia de Satanás será restringida.

 

El segundo Advenimiento: Los capítulos 19 y 20 de Apocalipsis van unidos, no hay interrupción alguna entre ellos. Describen la venida de Cristo (Apoc.19:11-21) e inmediatamente continúa con el milenio; esta secuencia indica que el milenio comienza cuando Cristo vuelve.

 

La primera resurrección: Apoc.20:6; 1Tes.4:16

 

Los justos van al cielo: Después de la resurrección de los muertos justos, ellos y los santos vivos serán arrebatados para recibir al Señor en el aire (1Tes.4:17) Entonces se cumplirá la promesa del Señor (Jn.14:2,3). Cristo no establecerá su reino de gloria en la tierra en esta ocasión. Lo hará al fin del milenio.

 

Los enemigos de Cristo son ejecutados: Cristo comparó su regreso con lo que sucedió en el diluvio y en Sodoma y Gomorra (Mat.24:37-39; Luc.17:28-30) Su comparación señala dos puntos: a) La destrucción que vino tomó de sorpresa a los malos; b) lo que vino fue destrucción. En su segunda venida Cristo trae destrucción a la tierra (Apoc.19:21; Isa.26:21)

 

La tierra queda desolada: Por cuanto los justos ascienden para estar con el Señor y los malos son destruidos en el momento de su venida, la tierra queda desolada. (Jer.4:23-25) El uso de la terminología de Gén.1:2, que hace Jeremías, “desordenada y vacía” indica que la tierra quedará tan caótica como estaba la principio de la creación.

 

Satanás es atado:  Apoc.20:2,3 Tal como en el Día de la Expiación, que se realizaba en el santuario terrenal, Cristo colocará los pecados de su pueblo sobre Satanás, el originador e instigador del mal. Satanás debe llevar la responsabilidad de todo el pecado que a causado a los que son salvados. Y como el macho cabrío era enviado a la tierra desabitada, así, Dios desterrará a Satanás a la tierra desolada y vacía.

 

El término abismo que usa Juan (griego abussos) describe en forma apropiada la condición de la tierra en esta época. Afligida por las 7 plagas que preceden a la segunda venida, y cubierta con los cuerpos de los malvados, la tierra es una escena de terrible asolación. Confinado a esta tierra, Satanás es “atado” por una cadena de circunstancias. Satanás no tendrá a nadie para tentar.

 

Sucesos Durante el Milenio

 

  •    1. Cristo en el cielo con los redimidos: Apoc.15:3

  •    2. Los santos reinarán con Cristo: Es durante el milenio cuando Cristo cumple su promesa de dar a los vencedores autoridad sobre las naciones (Apoc.2:26; Dan.7:27; Apoc.20:4) Su reinado consistirá en la participación de una fase importante del gobierno de Cristo.

  •    3. El juicio de los malos: Apoc.20:4 Este es el tiempo del juicio de Satanás y sus ángeles que la Escritura menciona (2Ped.2:4; Jud.6; 1Cor.6:2,3) El juicio del milenio no decide quién se salvará o se perderá. Dios hace esa decisión antes de la segunda venida de Cristo. Es un juicio de confirmación, para despejar cualquier duda que hubiera.

  •    4. Tiempo de reflexión para Satanás: Durante el milenio Satanás sufrirá en forma intensa. Será forzado a ver los resultados de su rebelión contra Dios y su ley. Sólo podrá mirar hacía el futuro con temor por el terrible castigo que debe sufrir por todo el mal que causó.

 

Sucesos al Fin del Milenio

 

Apoc.20:5,7,9

 

   1. Descienden Cristo, los santos y la ciudad: Cristo desciende a la tierra para cumplir dos propósitos: a) Terminar la gran controversia, ejecutando las decisiones del juicio del milenio b) purificar y renovar la tierra para poder establecer su reino eterno. (Zac.14:9)

 

   2. La resurrección de la condenación: Jn.5:28,29; Apoc.20:5.

 

   3. Termina la cautividad de Satanás: Apoc.20.3,8

 

   4. El ataque a la ciudad: Apoc.20:8,9 El hecho de que los malos, tan pronto como Dios les da vida otra vez, se vuelven contra él e intentan derribar su trono confirma la decisión que él ha hecho acerca de su destino. En esta forma su nombre y su carácter, que Satanás procuró difamar, serán vindicados completamente ante todos.

 

   5. El gran juicio del trono blanco: Apoc.20:11-15; Luc.13.28 Cuando los enemigos de Dios hayan rodeado la ciudad y estén listos para atacarla, Dios establecerá su gran trono blanco. Para poder llevar a cabo esta fase ejecutiva del juicio, los libros serán abiertos. (Apoc.20:12; Rom.14:10; Fil.2:10,11; Isa.45:22,23. El propósito de este juicio es mostrar a toda la humanidad el por qué de la paga de cada uno.

 

   6. Satanás y los pecadores serán destruidos: Apoc.20:9; 2Ped.3:7; Isa.34:8; 28:21; Apoc.20:10,15)

 

¿Qué del concepto de un infierno eterno?

 

                a. Bíblicamente, el infierno es “el lugar y el estado de castigo y destrucción, con fuego eterno en la segunda muerte, para los que rechazan a Dios”.

 

Algunas versiones de la Biblia con frecuencia usan la palabra infierno para traducir la palabra hebrea  seol y el griego hades (sepulcro)

 

En contraste, la palabra griego geenna, que algunas versiones del Nuevo Testamento también lo traducen como infierno, no siempre tiene el mismo significado.

 

Geenna se deriva del hebreo Ge Hinnom, “Valle de Hinom”. Aquí Israel había perpetrado el rito pagano de quemar niños a Moloc (2Crón.28:3; 33:1,6). Jeremías predijo que por causa de este pecado el Señor haría de este lugar el “Valle de la matanza”, donde los cuerpos de los israelitas serían enterrados hasta que no hubiera lugar para ellos. Los cuerpos restantes serían comida de las aves del cielo (Jer.7:32,33, 19:6, Isa.30:33). La profecía de Jeremías sin duda condujo a Israel a considerar Ge Hinnom como un lugar de juicio para los malos, un lugar de aborrecimiento, castigo y vergüenza. Más tarde la tradición rabínica como un lugar para quemar animales muertos; y basura.

 

Jesús usó los fuegos de Hinom como representación del fuego del infierno (Mat.7:25; 18:9). De modo que los fuegos de Hinom simbolizan el fuego consumidor del último juicio. El declaró que era una experiencia que iba más allá de la muerte (Luc.12:5) y que el infierno destruiría tanto el cuerpo como el alma (Mat.10:28)

 

                b. El destino de los malos: Rom.6:23; Sal.37:9,20,34; 68:2; Mal.4:1; Mat.13:30,40; 2Ped.3:10; Sal.145:20; 2Tes.1:9; Heb.2:14; Sal.104:35

 

                c. Castigo eterno: Para siempre, eterno (griego: aionios) Su significado es determinado por el objeto que lo modifica. Cuando se refiere a Dios, quiere decir que él posee existencia infinita; pero cuando se refiere a los seres humanos o cosas perecederas, significa mientras la persona viva o exista. Por ejemplo: Jud.7; 2Ped.2:6; Jer.17:27; 2Crón.36:19) Del mismo modo cuando se habla del castigo eterno de los malos, el fuego se apagará sólo cuando ya no quede nada más por quemarse. (Mat.25:41,46; 3:12) Cuando la Biblia habla de redención eterna (Heb.9:12) y de juicio eterno (Heb.6:2) se refiere a sus resultados eternos.

 

                d. Atormentados por los siglos de los siglos: Apoc.14:11, 19:3; 20:10. Un ejemplo para entender este pasaje lo hallamos en Isa.34:9,10 donde habla sobre la destrucción de Edom. Otros ejemplos Éxo.21:6; 1Sam.1:22; Filemón.15. La Biblia deja en claro que el castigo, no el acto de castigar, es eterno.

 

                e. El principio del castigo: La muerte es la pena final del pecado. Cada quien sufrirá de acuerdo a la luz que haya tenido (Luc.12:47,48) Lo que sembramos cosecharemos. En la presencia de Dios, la culpa que sienten por causa de los pecados que han cometido les hará sentir una agonía indescriptible. Y mientras más sea la culpa, mayor será la agonía. Satanás, el instigador y promotor del pecado, sufrirá más que todos.

 

   7. La purificación de la tierra: 2Ped.3:10. El fuego que destruye a los malos purifica la tierra de la contaminación del pecado. De las ruinas de esta tierra Dios creará un cielo y una tierra nueva (Apoc.21:1,4; 22:3) Todas las secuelas del pecado serán destruidas para siempre.

 

El pecado no se volverá a levantar por que el Señor no tomará venganza dos veces de sus enemigos (Nah.1:9)

 

Por cuanto todos los pecadores han de ser destruidos, el señor nos invita a vivir santa y piadosamente (2Ped.3:11,13,14).

 

 

 

Creencias fundamentales de la I.A.S.D.