Creencias Fundamentales De La Iglesia Adventista Del Séptimo Día

10. La Experiencia De La Salvación

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                Los Adventistas del Séptimo Día Creen que: En su infinito amor y misericordia, Dios hizo que Cristo, que no conoció pecado, fuese hecho pecado por nosotros, con el fin de que pudiésemos ser hechos justicia de Dios en él. Guiados por el Espíritu Santo, sentimos nuestra necesidad, reconocemos nuestra pecaminosidad, nos arrepentimos de nuestras transgresiones, y ejercemos fe en Jesús como Señor y Cristo, como sustituto y ejemplo. Esta fe que recibe la salvación viene por medio del poder divino de la palabra, y es el don de la gracia de Dios. Por medio de Cristo somos justificados, adoptados como hijos e hijas de Dios, y librados de la tiranía del pecado. Por medio del Espíritu nacemos de nuevo y somos santificados; el Espíritu renueva nuestras mentes, escribe la ley de amor de Dios en nuestros corazones, y nos concede el poder de vivir una vida santa. Al permanecer en él, llegamos a ser participantes de la naturaleza divina y recibimos la seguridad de la salvación ahora y en el juicio.

 Romanos. 8:9; Efe. 5:25-27; 2Cor. 4:6;

-Salvación y justificación: ya cumplidas

-Santificación y purificación: En proceso

-Redención: por realizarse en el futuro.

 

La Experiencia de la Salvación y el Pasado.

Jn. 3: 3,5; Hech. 4:12; Jn. 14: 6

La experiencia de la salvación implica arrepentimiento, confesión, perdón, justificación y santificación.

 

EL ARREPENTIMIENTO:

                Jn. 16: 8; Hech. 2: 37,38 (3:19)

1.     ¿Qué es el arrepentimiento?

Hebreo nacham: Sentir pesar, arrepentirse.

Griego metanoeo: Cambiar de parecer, sentir remordimiento, arrepentirse.

                “El arrepentimiento genuino produce un cambio radical en nuestra actitud hacía Dios y el pecado”

Prov.28: 13; Hech.15: 3; Sal.51: 3,1,10; Hech.5: 31 (Rom. 2:4)

 

2.   La motivación del arrepentimiento:

“Nuestro corazón se reblandece y subyuga cuando nos damos cuenta de que la muerte de Cristo nos justifica y nos libra de la pena de muerte”.

Jn. 12:32; Rom. 5:6-10; 2:4

 

LA JUSTIFICACIÓN:

2Cor. 5:21; Rom. 12:3; Efe. 2:8; Rom. 3:28

Griego dikaioma: Requisito  recto, acción, regulación, sentencia judicial, acto de justicia.

Dikaiosis: justificación, vindicación, absolución.

Dikaioo: Ser pronunciado recto y tratado como tal, ser absuelto, ser justificado, recibir la libertad, ser echo puro, justificar, vindicar, hacer justicia.

                “Es el acto divino por el cual Dios declara justo a un pecador penitente, o lo considera justo”.

Rom. 5:16, 18, 19; 3:24.

 

1.    El papel de la fe y las obras:

Fil. 3: 8,9; Rom. 4:3 (Gén. 15:6) Rom. 4: 9,10; Heb. 11:8-10 (Gén. 12:4; 13:8)

-Abraham fue justificado sobre la base de su fe dinámica.

Sant. 2:21,22,17, 24.

-La fe que lleva a la justificación es, una fe viva que obra.

-Ni las obras ni una fe muerta pueden conducirnos a la justificación.

 

2.    La experiencia de la justificación:

2Cor.5:21; Zac.3: 2,4.

-El creyente arrepentido y carente de méritos, sin embargo es vestido con la justicia imputada de Cristo. Este intercambio de vestiduras, esta transacción divina y salvadora, es la doctrina bíblica de la justificación.

 

LOS RESULTADOS: del arrepentimiento y la justificación.

 

1. La Santificación:

Griego hagiasmos: Santidad, consagración, santificación. Derivado de hagiazo: Hacer santo, consagrar, santificar, colocar aparte.

Hebreo qadash: Apartar del uso común.

-La justificación es lo que Dios hace por nosotros.

-La santificación es lo que Dios hace en nosotros

-La justicia por la cual somos justificados es imputada. Es nuestro título al cielo.

-La justicia por la cual somos santificados es impartida. Es nuestra idoneidad para el cielo.

 

Fases de la santificación que presenta la Biblia:

a. Un acto cumplido en el pasado del creyente.

b. Un proceso en la experiencia presente del creyente.

c. El resultado final que el creyente experimentará cuando Cristo vuelva.

1Cor. 6:11; Rom. 1:7; Fil. 1:1 (Jn. 15:1-7)

Tito 3:5

 

2. La adopción en la familia de Dios:

Rom. 8:15-17

3. La seguridad de la salvación: Efe. 1:6,7.

4. El comienzo de una vida nueva y victoriosa:

                Jn.16:33

5. El don de la vida eterna: 1Jn. 5:12

 

La Experiencia de la Salvación y el Presente:

                2Cor. 5:17

 

UN LLAMADO A UNA VIDA DE SANTIFICACIÓN:

-La salvación incluye el vivir una vida santificada sobre la base de lo que Cristo cumplió en el calvario.

1Tes. 4:7; Rom. 1:4; Efe. 3: 16,17; Rom. 6:19; Gál. 5:25, Rom. 8:1,4,6,9

-El propósito más elevado de la vida llena del Espíritu es agradar a Dios.

1Tes. 4:1,3,6,7.

 

EL CAMBIO INTERIOR:

-Nuestros caracteres deben ser transformados antes de la segunda venida.

1Cor. 15:51-54; 2Cor. 4:16; Rom. 12:2;

 

1. La participación de Cristo y el Espíritu Santo.

    1Tes. 5:23; Tito 3:5; Rom. 8:1-10; 1Jn. 3:24; 4:12; 2Cor. 6:16; Gál. 2:20; Jn. 14:23; 2Cor. 4:16; Rom. 12:2; Fil. 2:5.

 

2. Participamos de la naturaleza divina:

                2Ped. 1:4-9

               

                a. Solo por medio de Cristo: Lo que transforma a los seres humanos a la imagen de su creador es el acto de revestirse, o participar del Señor Jesucristo.

Rom. 13:14; Heb. 3:14; Tito 3:5; 1Jn. 4:12.

 

                b. Un proceso dinámico: La santificación es progresiva. Por medio de la oración y el estudio de la Palabra, crecemos constantemente en comunión con Dios.

Jn. 6:53-56, 66; Mat. 4:4

-El carácter se compone de lo que la mente “come y bebe”. Cuando digerimos el pan de vida, somos transformados a la semejanza de Cristo.

 

3. Las dos transformaciones:

                Mar. 9:2-29 dos grupos de discípulos:

-En la montaña: Representan al monasticismo; oraciones sin obras.

-En el valle: Trabajo sin oración

                Hay multitudes que se han visto aprisionadas, ya sea en la trampa de trabajar a favor de otros careciendo de poder, o en la de orar mucho sin trabajar por los demás. Ambos necesitan ser transformados.

 

                a. La verdadera transformación: 

Gál. 5: 22,23

                b. Los dos destinos:

Mar. 9:1-29, dos transformaciones, uno a imagen divina y otro a imagen demoníaca.

Jud. 24; Rom. 6:17,18; 2Cor. 10:5;

 

LA PERFECCIÓN DE CRISTO:

 

1. La perfección bíblica:

Hebreo tam o tamim: Completo, recto, pacífico, íntegro, saludable o intachable.

Griego teleios: Completo, perfecto, completamente desarrollado, maduro, plenamente desarrollado, que ha logrado su propósito.

Gén. 6:9; 17:1; 22:18; Job 1:1,18 (Gén. 9:20,21; Job 40:2-5) Sentido relativo.

-El Nuevo Testamento describe a individuos maduros que vivieron de acuerdo con toda la luz de que disponían, y lograron desarrollar al máximo, el potencial de sus poderes espirituales, mentales y físicos. 1Cor.14.20; Fil.3: 15; Heb.5: 14. los creyentes deben ser perfectos en su esfera limitada, así como Dios es perfecto en su esfera infinita y absoluta. Mat.5: 48 Col.4: 12; San.3:2

 

2. La perfección completa en Cristo:

                La perfección es don de Dios. Jn.15: 5; 1Cor.1: 30; Efe.3: 19.

-El Espíritu Santo toma el producto terminado y lo reproduce en la vida del cristiano.

 

3. Avancemos hacía la perfección:

Efe.4: 13,14; Heb.5: 14; 6:1; Fil.1:9-11

-La vida santificada no se halla exenta de severas dificultades y obstáculos. Fil.2: 12,13; Heb.3: 13,14 (Mat.24: 13) Heb.10: 26,27

-Los cristianos necesitan más que una justificación o santificación puramente legal. Necesitan santidad de carácter, si bien la salvación siempre es por fe. El título al cielo descansa exclusivamente en Cristo. Col.1: 9,10.

 

LA JUSTIFICACIÓN DIARIA:

Sal.19: 12; Jer.17: 9; 1Jn.2:1.

 

La Experiencia de la Salvación y el Futuro:

                Nuestra salvación se cumple en forma final y completa al ser glorificados en la resurrección, o trasladados al cielo. Por medio de la glorificación, Dios comparte con los redimidos su propia gloria radiante. (Rom.5: 2; Heb.9:28)

GLORIFICACIÓN Y SANTIFICACIÓN:

La encarnación de Cristo en nuestros corazones es una de las condiciones para la glorificación futura, es decir la glorificación de nuestros cuerpos mortales. (Col.1: 27; Rom.8: 11; 2Tes.2:13,14; Col.3: 1-4; Heb.6: 4,5; 2Cor.3:18; Rom.8: 19,23; Efe.4: 30; Hech.3: 21; Mat.19: 28; Rom.8:21)

-La posición bíblica según la cual en un sentido, la adopción y la redención –o salvación- ya se han cumplido, y en otro sentido todavía no lo han hecho, tiende a confundir a algunos. La respuesta la provee el estudio del panorama completo que abarca la obra de Cristo como Salvador. Pablo relaciona nuestra salvación presente con la primera venida de Cristo. En la cruz histórica la resurrección, y el ministerio celestial de Cristo, nuestra justificación y santificación fueron aseguradas de una vez para siempre. Sin embargo, Pablo relaciona nuestra salvación futura, la glorificación de nuestros cuerpos, con el segundo advenimiento de Cristo.

 

LA GLORIFICACIÓN Y LA PERFECCIÓN:

-Fil.3: 12-14

-La santificación es un proceso que dura toda la vida. La perfección actual es nuestra sólo en Cristo, pero la transformación ulterior y abarcante de nuestras vidas conforme a la imagen de Dios, sucederá en ocasión de la segunda venida. (1Cor.10:12

 

La Base de Nuestra Aceptación Ante Dios:

Ni los rasgos de un carácter semejante al de Cristo ni la conducta impecable deben constituir la base de nuestra aceptación ante Dios. La Justicia salvadora viene del único hombre recto, Jesús, y es el Espíritu Santo el que la trae hasta nosotros. (Rom.3: 10; Isa.64.6; Dan.9: 7,9,11,20; 1Cor.1:30)

-El ministerio de Cristo debe ser visto en su totalidad. Tal como el sol tiene luz y calor, ambos inseparables y sin embargo con funciones únicas, así también Cristo debe convertirse para nosotros en justificación tanto como santificación. (1Cor.1:30)

-El Espíritu Santo trae a nuestro interior el “consumado es” del calvario, y aplica a nosotros la única experiencia de aceptación de la humanidad por parte de Dios. El “consumado es” de la cruz invalida cualquier intento humano de lograr aceptación. Al traer a nuestro interior al crucificado, el Espíritu nos concede la única base de nuestra esperanza de aceptación ante Dios, proveyendo así el único título genuino e idoneidad para la salvación disponible para nosotros.

 

    

 

Creencias fundamentales de la I.A.S.D.