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Iglesia Adventista Del Séptimo Día - Central Chorrillos

 

Escuela Sabática

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La Escuela Sabática es el principal sistema de educación religiosa de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, y tiene como propósitos:

 

  1. El estudio de las Escrituras,

  2. La confraternización,

  3. El compartir la fe con la comunidad

  4. Y dar énfasis a la misión mundial de la iglesia.

En cooperación con las divisiones mundiales, la misión específica del departamento de la Escuela Sabática de la Asociación General es distribuir las Guías de estudio de la Biblia para la Escuela Sabática para todos los niveles, proveer materiales para los programas de la Escuela Sabática dentro del contexto de las diferentes culturas de las divisiones mundiales, proveer recursos y preparar sistemas de capacitación para los maestros de la Escuela Sabática, y promover las ofrendas de la Escuela Sabática para las misiones mundiales.


"La Escuela Sabática es un importante ramo de la obra misionera, no sólo porque da a jóvenes y ancianos un conocimiento de la Palabra de Dios, sino porque despierta en ellos el amor por sus sagradas verdades, y el deseo de estudiarlas por sí mismos; y sobre todo les enseña a regular sus vidas por sus santas enseñanzas" (Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, pp. 10, 11).


"La Escuela Sabática, si es bien dirigida, es uno de los grandes instrumentos de Dios para traer almas al conocimiento de la verdad" (Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, p. 128).


Los dirigentes, los maestros y todos los miembros de la Escuela Sabática deben cooperar con los otros departamentos de la iglesia en todas las actividades misioneras y programas en favor de la salvación de las almas y, al mismo tiempo, realizar un vigoroso evangelismo a través de las clases de la Escuela Sabática regular y otras actividades, tales como:

  1. Los días de decisión,

  2. Las clases bíblicas dirigidas por los pastores,

  3. El da de las visitas,

  4. las escuelas cristianas de vacaciones

  5. Y las escuelas sabáticas filiales, incluyendo las reuniones de barrios y los programas de la hora de la historia.

En las iglesias donde funciona el departamento de Ministerios de los Niños, las Escuelas Cristianas de Vacaciones, las divisiones de niños de la Escuela Sabática, los clubes bíblicos del vecindario y los programas de la hora de la historia están bajo la dirección del departamento de Ministerios
de los Niños. De igual manera, todos los departamentos de la iglesia deben trabajar en unión con la Escuela Sabática, para hacer que la labor de toda la iglesia sea tan eficiente como sea posible.


Los dirigentes de la Escuela Sabática deben ser miembros de la iglesia local. Son elegidos por un período de uno o dos años, según lo determine la iglesia local. A los dirigentes que actúan como miembros de la comisión directiva de la Escuela Sabática se los elige de la misma
manera y al mismo tiempo que los otros oficiales de la iglesia. La lista de los oficiales de la Escuela Sabática y sus ayudantes, que deben ser elegidos por la iglesia, es la siguiente:

  1. El director general,

  2. Uno o más vicedirectores;

  3. Un secretario general,

  4. Uno o más vicesecretarios;

  5. Un director por cada división,

  6. El director de la división de adultos

  7. El director de la división de extensión;

  8. Un coordinador de Ministerios de los Niños

  9. El director de la Escuela Cristiana de Vacaciones;

  10. Un director del fondo de inversión.


COMISIÓN DIRECTIVA DE LA ESCUELA SABÁTICA:

 

La comisión directiva de la Escuela Sabática es el cuerpo administrativo de la Escuela Sabática. Se
compone del:

 

  1. El director general (que actúa como presidente),

  2. Los vicedirectores generales,

  3. El secretario general (que actúa como secretario de la comisión directiva),

  4. Los vicesecretarios,

  5. Los directores de las diferentes divisiones,

  6. El director del fondo de inversión,

  7. El director de Ministerios Personales,

  8. El coordinador de Ministerios de los Niños

  9. El director de la Escuela Cristiana de Vacaciones,

  10. Un anciano (designado por la junta directiva de la iglesia o por la junta de ancianos)

  11. Y el pastor.

Tan pronto como sea posible después de la elección de los dirigentes, el director general debe convocar a una reunión de la comisión directiva de la Escuela Sabática para nombrar a los oficiales adicionales que se necesiten para las diversas divisiones de la Escuela Sabática (los cuales no son
miembros de la comisión directiva de la misma), tales como:

 

  1. Los directores asociados

  2. Los secretarios de las diferentes divisiones de la Escuela Sabática,

  3. Directores de música,

  4. pianistas,

  5. organistas

  6. Y recepcionistas.

Además de los dirigentes mencionados en el párrafo anterior, la comisión directiva de la Escuela Sabática nombra a los maestros de las clases de todas las divisiones, nombramientos que deben ser luego aprobados por la junta directiva de la iglesia. Se deben estudiar cuidadosamente las necesidades de todas las divisiones. Es aconsejable consultar con los directores de las divisiones, particularmente cuando se están seleccionando los maestros para las divisiones infantiles.


En vista de la importancia de mantener la integridad de las verdades que se enseñan y mantener una alta calidad de enseñanza, debe ejercerse gran cuidado en la elección de los maestros de la Escuela Sabática. El tiempo destinado para la enseñanza de la lección debe ser de, por lo menos,
treinta minutos. Todos los maestros deben ser miembros regulares de la iglesia local y estar en plena comunión con la misma.


La comisión directiva de la Escuela Sabática es responsable por el éxito de toda la Escuela Sabática, a través del liderazgo de su presidente, que es el director general. La comisión directiva debe reunirse regularmente, según sea necesario, para coordinar adecuadamente el programa de todas las divisiones. Debe también asegurarse que los materiales y programas de ayuda, incluyendo la Guía de estudio de la Biblia para la Escuela Sabática preparada por la Asociación General, están disponibles en suficiente cantidad y en el tiempo apropiado.


DIRECTOR GENERAL

 

El director general o superintendente de la Escuela Sabática, es el principal oficial de la misma. Inmediatamente despuÉs de su nombramiento debe comenzar a hacer planes para el funcionamiento armonioso y eficaz de la escuela. El superintendente debe apoyar los planes y
el énfasis del departamento de Escuela Sabática de la Asociación/Misión/Campo. Se espera que actúe de acuerdo con las decisiones de la comisión directiva de la Escuela Sabática en lo referente al funcionamiento de la misma.

 

El director general del departamento de Escuela Sabática cumple las siguientes funciones:


a. Sirve a la iglesia como administrador de todas las divisiones de la Escuela Sabática. No es el líder de la división de adultos por el hecho de ser director general del departamento, aunque también puede ser elegido como director de la división de adultos o de otra división.

b. Estudia y sigue los consejos y directrices que se encuentran en Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, de Elena G. de White, y en el Manual de la Escuela Sabática, publicado por el departamento de Escuela Sabática de la Asociación General. El superintendente debe animar
a la iglesia a poner estos libros a disposición de los lideres y maestros de todas las divisiones de la Escuela Sabática.
c. Está al tanto de los planes destinados a promover el programa de misiones de la iglesia mundial, e incentiva a la Escuela Sabática a dar con tal espíritu de sacrificio que los llevará a apoyar de todo corazón las misiones mundiales.
d. Convoca y preside las reuniones de la comisión directiva del departamento para atender las necesidades inmediatas, incluyendo recomendaciones para el caso de ausencias de los oficiales o maestros.
e. Recibe de los lideres de las diferentes divisiones todos los puntos de agenda relativos a la operación y las finanzas de la Escuela Sabática, y los presenta a la comisión directiva.
f. Implementa las decisiones de la comisión directiva de la Escuela Sabática.
g. Dirige, por lo general, la reunión de maestros. Aunque otros tengan deberes particulares, tales como el estudio de la lección, el superintendente debe encabezar las actividades de la reunión de maestros para hacer de ella una parte vital de la obra de la Escuela Sabática, y, por medio de
esta reunión, tratar de formar un conjunto de maestros fuertes y espirituales.


VICEDIRECTOR GENERAL

 

Debe elegirse a uno o más vicedirectores generales para que ayuden al director general. Puede asignárseles responsabilidades especificas, tales como: promover el evangelismo de la Escuela Sabática y las misiones mundiales; coordinar el énfasis semanal de las misiones, y planificar y promover los blancos de ofrendas; fomentar y coordinar planes para compartir la fe y las actividades en la comunidad; y cuidar de los miembros de la escuela comparando las tarjetas de registro de asistencia con la lista de iglesia, y entonces haciendo e implementando planes para aumentar la asistencia a la Escuela Sabática. Tales planes deben animar a las personas y a las clases a mantener contacto con los miembros que no asisten y con los nuevos miembros.


SECRETARIO

 

 Fidelidad, exactitud y cortesía cristiana son especialmente
necesarias en el trabajo del secretario.

 

Los deberes del secretario son los siguientes:


a. Guardar todos los registros requeridos en el formulario oficial provisto por la Asociación/Misión/Campo para compilar un informe trimestral de la Escuela Sabática completo y exacto, y enviarlo puntualmente a las personas apropiadas. El secretario también debe presentar ante la Escuela Sabática informes apropiados de la obra de la misma.
b. Distribuir a los maestros los materiales necesarios, y reunir los registros de las clases y los sobres de las ofrendas de cada una de las divisiones de la Escuela Sabática.
c. Asegurarse que las diferentes divisiones de la Escuela Sabática reciban los materiales que necesiten.
d. Mantener por escrito un registro de las ofrendas semanales de la Escuela Sabática, de los proyectos especiales del decimotercer sábado, de las ofrendas de cumpleaños, de las ofrendas de gratitud, del fondo de inversión y del dinero recogido para gastos de la Escuela Sabática, si este
último no está incluido ya en el presupuesto combinado de la iglesia, y entregar todas las ofrendas al tesorero de la iglesia. Los registros financieros del secretario deben concordar con los del tesorero de la iglesia.

e. Pedir, a través del secretario de Ministerios Personales, los elementos y materiales autorizados por la comisión directiva de la Escuela Sabática.
f. Redactar y guardar las actas de la comisión directiva de la Escuela Sabática.


VICESECRETARIO

 

En ausencia del secretario, un vicesecretario asume las responsabilidades. El vicesecretario debe estar presente en todos los servicios de la Escuela Sabática, listo para ayudar y hacer cualquier cosa que el director o el secretario puedan solicitarle.


Si se desea, el vicesecretario puede actuar como secretario de la reunión de maestros, e informar al secretario de cualquier asunto que deba ser registrado.


SECRETARIO DEL FONDO DE INVERSIÓN

 

El secretario del fondo de inversión promociona el plan del fondo de inversión para apoyo de las misiones. Anima a los miembros de todas las divisiones de la Escuela Sabática a realizar actividades de inversión, manteniendo a todos los miembros informados
del progreso.


DIRECTOR DE LA ESCUELA CRISTIANA DE VACACIONES.

 

El director de la Escuela Cristiana de Vacaciones organiza, promociona y pone en marcha el
evangelismo a la comunidad a través del programa anual de la Escuela Cristiana de Vacaciones. (En algunas iglesias esta actividad puede asignarse al coordinador de Ministerios de los Niños.)

 

DIRECTOR DE MÚSICA:


Director de música. La comisión directiva de la Escuela Sabática puede nombrar a un director de música para dirigir la música de la Escuela Sabática, y para que planifique con los directores de las divisiones las presentaciones de las partes musicales de la Escuela Sabática.


La música es una expresión de la adoración; por lo tanto, debe tomarse cuidado para presentar partes musicales que glorifiquen a Dios. Los cantores deben ser escogidos con tanto cuidado como los que van a desarrollar otras partes del culto de la Escuela Sabática, y deben ser medidos por las mismas normas.

 

PIANISTA Y/O ORGANISTA:


Los pianistas y/o organistas de la Escuela Sabática son nombrados por la comisión directiva de la Escuela Sabática.

 

LÍDERES DE LAS DIVISIONES DE LA ESCUELA SABÁTICA:


La junta directiva de la iglesia debe elegir a un director para cada una de las divisiones de la Escuela Sabática. La comisión directiva de la Escuela Sabática debe nombrar todos los vicedirectores que se necesiten. En el Manual de la Escuela Sabática, que puede ser obtenido a través del director del departamento de Escuela Sabática de la Asociación/Misión/Campo o en el Servicio Educacional Hogar y Salud, se encuentra más información sobre la edad de los alumnos de cada división, comenzando desde la división de cuna hasta la de adultos.


Los directores de las divisiones deben hacer los arreglos necesarios para el programa semanal de su división de la Escuela Sabática. Cada división debe seguir el cronograma sugerido para esa división, tal como está bosquejado en el Manual de la Escuela Sabática, y debe incluir siempre
tiempo para dar énfasis a las misiones y para el estudio y la discusión de la lección adecuada al nivel de edad de los miembros de la división. Los directores de las divisiones deben asegurarse de que haya facilidades físicas adecuadas y provisión de la Guía de estudio de la Biblia para la Escuela
Sabática para todos los miembros y visitas, as como una tabla comparativa con sus blancos, mapas y otras ayudas didácticas

 

DIVISIÓN DE EXTENSIÓN.


La división de extensión cuida de aquellos que no pueden asistir a la Escuela Sabática por causa de edad o enfermedad.En el Manual de la Escuela Sabática puede encontrarse información especial
sobre los deberes del director de la división de extensión.

 

MAESTROS DE LA ESCUELA SABÁTICA:


La comisión directiva de la Escuela Sabática elige a todos los maestros de las diferentes divisiones para servir por un año, pero la junta directiva de la iglesia debe aprobarlos. Los maestros deben tener aptitudes para enseñar e interesarse en estudiar maneras de incrementar su capacidad de enseñanza. Deben ser diligentes en su preparación, regulares y puntuales en la asistencia, y un ejemplo para la clase en el estudio diario de la Guía de estudio de la Biblia para la Escuela Sabática.


Debe hacerse un esfuerzo especial para seleccionar maestros para los niños y los jóvenes entre aquellos miembros que tienen especial interés en ellos y la capacidad de satisfacer sus necesidades.


Debe animarse a todos los maestros a participar en el curso de preparación para maestros publicado por la Asociación General y/o por la División, que puede conseguirse a través del departamento de Escuela Sabática de la Asociación/Misión/Campo.

 

REUNIÓN DE MAESTROS DE LA ESCUELA SABÁTICA:


Se recomienda que cada Escuela Sabática tenga una reunión de maestros semanal. El director
general del departamento debe ser el encargado, aunque puede pedir a algún otro que dirija la reunión el próximo sábado. Los mejores resultados se obtienen cuando la clase de maestros se realiza antes del sábado, ya que eso da oportunidad para el estudio privado antes y después de la reunión; y probablemente es también menos apresurada que cuando se realiza el sábado de mañana. Debe separarse suficiente tiempo para esta reunión y, al menos, tres cosas deben realizarse:

  1. Un provechoso repaso de la lección del próximo sábado,

  2. Una breve consideración de uno o más de los blancos de la Escuela Sabática,

  3. Y una discusión de algún problema general que requiera atención.

LECCIONES DE ESCUELA SABÁTICA:


Considerando que "sólo los que hayan fortalecido su espíritu con las verdades de la Biblia podrán resistir en el último gran conflicto" (El conflicto de los siglos, p. 651), los lideres del departamento de Escuela Sabática deben hacer todo lo posible para animar a la hermandad a estudiar regular y sistemáticamente la Palabra. Las Guías de estudio de la Biblia para la Escuela Sabática son materiales preparados para incentivar el hábito del alimento diario de la Palabra. Esta práctica ha hecho mucho para mantener la unidad cristiana a través de la iglesia mundial.


La Asociación General publica una Guía de estudio de la Biblia para la Escuela Sabática para cada una de las divisiones de la Escuela Sabática. Cada miembro debe tener acceso a dichas lecciones a través de la Guía del estudio de la Biblia para la Escuela Sabática apropiada al nivel de edad del
miembro. Las ayudas para los lideres y maestros son producidas por la Asociación General y/o la División, y están a disposición de todos los lideres y maestros en todas las divisiones de la Escuela Sabática.

 

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OFRENDAS DE LA ESCUELA SABÁTICA:

 

Todas las ofrendas de la Escuela Sabática deben ser cuidadosamente registradas por el secretario de la Escuela Sabática y entregadas lo antes posible al tesorero de la iglesia. Cuando se reciben las ofrendas de la división de extensión, deben añadirse a las ofrendas que ya se han recibido de la Escuela Sabática.


Con excepción del fondo para gastos de Escuela Sabática, todas las ofrendas de la Escuela Sabática son ofrendas de la Asociación General, y el tesorero de la iglesia debe remitirlas en su totalidad a la Asociación/Misión/Campo para ser transferidas a la Asociación General. Estos fondos incluyen la ofrenda semanal de Escuela Sabática, la ofrenda del decimotercer sábado, la ofrenda del fondo de inversión y la ofrenda de cumpleaños. Todos éstos son fondos misioneros, y cada uno se debe identificar como fondo separado en el sistema de contabilidad, desde la iglesia local hasta la Asociación General. Esto es necesario para permitir que la Asociación General
designe los porcentajes utilizados para proyectos especiales en conformidad con los reglamentos de la iglesia. Ningún fondo misionero debe ser retenido por la iglesia local ni por la Asociación/Misión/Campo.


FONDOS PARA LOS GASTOS:

 

Muchas escuelas sabáticas recogen ofrendas en fechas determinadas para sus propios gastos.


Las ofrendas para gastos de la Escuela Sabática y las ofrendas para las misiones no deben recogerse como una sola ofrenda y dividirse después de acuerdo con una formula o porcentaje preestablecidos. Las ofrendas para gastos de Escuela Sabática se deben recoger y mantener enteramente separadas de las ofrendas misioneras.

 

El secretario debe registrar todo el dinero recogido con este fin, entregándolo al tesorero de la iglesia local. Este dinero debe ser utilizado únicamente para pagar los gastos de la Escuela Sabática autorizados por la comisión directiva de la Escuela Sabática. En muchas iglesias, los gastos de la
Escuela Sabática están incluidos en el presupuesto general de la iglesia y los gastos son autorizados por la comisión directiva de la Escuela Sabática.

 

INFORME TRIMESTRAL

 

El secretario debe preparar el informe trimestral en el formulario oficial inmediatamente después del ultimo sábado del trimestre, y enviarlo antes de la fecha establecida al director del departamento
de Escuela Sabática y Ministerios Personales de la Asociación/Misión/Campo. Debe guardar una copia en el archivo permanente de la secretaría, y entregar copias al director general de la Escuela Sabática y al pastor de la iglesia. Lo debe presentar también en la reunión trimestral de
negocios de la iglesia.

 

Fuente: Manual de Iglesia edición 16

 

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LA ESCUELA SABÁTICA Una obra importante:


LA OBRA de la escuela sabática es importante, y todos los que están interesados en la verdad deberían tratar de hacerla prosperar.­ TES 118.


Un maravilloso poder para el bien


Nuestras escuelas sabáticas no son nada menos que sociedades bíblicas, y en la sagrada obra de enseñar las verdades de la Palabra de Dios, ellas pueden llevar a cabo mucho más de lo que hasta ahora han hecho. La escuela sabática, cuando es bien dirigida, posee un poder maravilloso, y está adaptada para hacer una gran obra, pero no es ahora * lo que puede y debe ser. La influencia creciente que emana de la obra de la escuela sabática debería mejorar y aumentar la iglesia; pero en ningún caso se debería permitir que se desvíe de los intereses de la iglesia. En la escuela sabática hay un preciosísimo campo misionero, y si hay ahora indicios buenos, son sólo indicaciones y principios de lo que puede hacerse.­ TES 33. 10


Instrumentos de Dios


Siento un profundo interés en nuestras escuelas sabáticas de todo el país, porque creo que son agentes de Dios para la educación de nuestra juventud en las verdades de la Biblia. Los padres y los maestros deberían hacer esfuerzos constantes para interesar a la juventud en asuntos de importancia eterna. La escuela sabática es un campo misionero, y debería manifestarse muchísimo más espíritu misionero en esta importante obra del que se ha manifestado en lo pasado.­ TES 39.


El medio más eficaz para ganar almas


La escuela sabática debería ser uno de los instrumentos más grandiosos y más eficaces para traer almas a Cristo.­ TES 23.


Una influencia incalculable


Muchísimo puede hacerse para la educación y la enseñanza moral y religiosa de nuestros jóvenes por medio de las escuelas sabáticas bien organizadas y debidamente dirigidas. Debería dedicarse tiempo y atención a este ramo de la obra, porque la importancia de su influencia sobre nuestros jóvenes es incalculable.­ TES 17 .


Un poder convertidor


La escuela sabática es un importante ramo de la obra misionera, no sólo porque da a jóvenes y ancianos un conocimiento de la Palabra de Dios, 11 sino porque despierta en ellos el amor por sus sagradas verdades, y el deseo de estudiarlas por sí mismos; y sobre todo les enseña a regular sus vidas por sus santas enseñanzas.­ TES 119.


Un poder para la iglesia


Hay en la obra de la escuela sabática un amplio campo que necesita ser diligentemente cultivado, y eso debe inspirar a nuestra juventud a entregarse enteramente al Señor, para ser usada por él en su causa. Debería haber obreros celosos y fieles en nuestras escuelas sabáticas, que observen y disciernan en quién está obrando el Espíritu de Dios, y cooperen con los ángeles de Dios en ganar almas para Cristo. Se han confiado responsabilidades sagradas a los obreros de la escuela sabática, la cual debería ser un lugar donde, mediante una comunión viva con Dios, los hombres y las mujeres, los jóvenes y los niños se preparen de tal manera que sean una fortaleza y una bendición para la iglesia. Ellos deberían ayudar a la iglesia a elevarse y avanzar cuanto les sea posible, acrecentando de continuo su poder.­TES 100.


Un campo amplio e importante


Los directores y obreros de nuestras escuelas sabáticas tienen un campo muy importante y abarcante que cultivar. Necesitan ser bautizados con el Santo Espíritu de Dios, para que sus mentes sean inducidas a emplear los mejores métodos, y a seguir los mejores planes a fin de que 12 su obra tenga éxito completo. El Señor obrará con sus esfuerzos, porque los jóvenes fueron comprados con la sangre del unigénito Hijo de Dios. El Señor los amó, y entregó a Jesús a la muerte "para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna."


Hay una gran labor educativa que llevar adelante. Los maestros deberían orar a menudo por los niños y jóvenes y con ellos, para que puedan ver al "Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo." Deberían enseñar a los jóvenes su responsabilidad ante Dios, y ayudarles a entender lo que Jesús espera de ellos. Ejerced toda la influencia de que os sea posible valeros para interesarlos en las Escrituras. Trabajad por sus almas, para que ellos mismos lleguen a ser obreros celosos, y dediquen sus talentos a hacer saber a otros lo que se les ha hecho saber a ellos.­TES 90, 91.


Merece un largo servicio


La escuela sabática debe ser un lugar donde se busquen las joyas de la verdad, se las rescate de los errores que las rodean y se las coloque en su debida disposición y su verdadero orden en el marco del Evangelio. Preciosas joyas de verdad, perdidas de vista durante mucho tiempo, han de ser ahora devueltas a los hijos de Dios. Los temas de la justificación por la fe y la justicia de Cristo deberían ser presentados en nuestras escuelas, a fin de que los jóvenes y niños puedan comprender estos asuntos importantes, y 13 los maestros y alumnos conozcan el camino de la salvación. Algunos principios sagrados y eternos relacionados con el plan de salvación han estado durante mucho tiempo perdidos de vista, pero deben ser devueltos a su debido lugar en el plan de salvación; deben hacerse aparecer en su luz celestial y debe conseguirse que penetren las tinieblas morales con que está cubierto el mundo.


Presten atención los jóvenes a las palabras de Salomón: "Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no estribes en tu prudencia." Anden mansa, piadosa y cuidadosamente delante del Señor, dependiendo de él continuamente, y al mismo tiempo ejerciendo todas sus facultades, aprovechando todas sus oportunidades, confiando en lo que el Señor puede hacer por medio de sus aptitudes consagradas. Inquieran a cada paso: "¿Es éste el camino del Señor?" La humildad es característica de los que poseen sabiduría verdadera, y no importa cuál sea el desarrollo que hayan alcanzado, no confiarán en sí mismos, ni serán jactanciosos.


El Señor llama a los hombres y mujeres jóvenes a prepararse para pasar la vida entera trabajando fervientemente en la obra de la escuela sabática. Los esfuerzos espasmódicos no servirán para hacer mucho bien, ni para haceros obreros que tengan buen éxito en la causa le Dios. Por la paciente perseverancia en el bien hacer habéis de llegar a ser colaboradores de Dios. Tenéis que consideraros jornaleros de Dios. Sed 14 diligentes en vuestro trabajo durante un día, y ved que no hagáis sendas torcidas para vuestros pies, para que lo que es cojo no se descamine de la senda de la rectitud por causa de vuestras malas acciones.­TES 57-59.


Una abundante recompensa


Nadie puede trabajar en la escuela sabática ni en la obra de la temperancia sin segar munífica cosecha, no sólo en el fin del mundo, sino en la vida presente. El esfuerzo mismo de iluminar y hacer felices a otros aclarará y ensanchará sus opiniones. Cuanto más nos esforcemos por explicar a otros la verdad con amor por las almas, tanto más clara vendrá a ser para nosotros mismos. Siempre aparece con nueva hermosura y fuerza al entendimiento del que la expone.­TES 117, 118. 17

EL MAESTRO DE ESCUELA SABÁTICA:

 

La más elevada de todas las ciencias


EL PRESENTAR en todo esfuerzo misionero a Jesús, y a éste crucificado, significa mucho más de lo que las mentes finitas pueden comprender.


"Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados." "Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él." Esta ha de ser la preocupación de nuestra obra. Si alguien piensa que es capaz de enseñar en la escuela sabática o en la escuela primaria la ciencia de la educación, necesita en primer lugar aprender a temer al Señor, lo cual es el principio de la sabiduría, para que pueda enseñar ésta, la más elevada de todas las ciencias. ­ FE 272.


La selección de los maestros


La instrucción dada a la juventud y a los niños no debe ser superficial. Los maestros, como personas puestas en defensa de la verdad, deberían hacer cuanto puedan para elevar la norma. No puede hacerse cosa peor para vuestra escuela sabática que poner, como maestros, 100 personas jóvenes que han revelado grandes defectos en su vida religiosa. . . No bajéis la norma en vuestras escuelas sabáticas. Vuestros hijos deben tener maestros cuyo ejemplo e influencia sean una bendición más bien que una maldición. Deben tener constantemente un elevado concepto de la virtud, la pureza y la santidad que caracterizan la vida cristiana. Sus ideas sobre este punto no deberían sufrir confusión; nadie debería proceder imprudente o ignorantemente en estos asuntos. No animéis por la voz ni por la pluma a hombres o mujeres que no tengan valor moral y cuya vida pasada muestre una falta de conciencia e integridad. Puede ser que sean perspicaces, ingeniosos e inteligentes; pero si su corazón no se halla imbuido con el Espíritu de Dios, y si no tienen integridad de carácter, su influencia señalará hacia la tierra y no hacia el cielo, y será destructiva dondequiera que se encuentren y en cualquier cosa en que se ocupen.


Tenemos gran necesidad de hombres y mujeres que se den cuenta de lo que es el pecado y aborrezcan la iniquidad; que tengan un criterio espiritual para discernir las necesidades de la causa de Dios, y trabajar con fervor abnegado y desinteresado, conservando el yo siempre escondido en Jesús. Necesitamos hombres jóvenes a quienes Dios pueda aprobar, jóvenes de una piedad práctica, que posean conciencias prontas para percibir y reconocer el peligro; hombres y mujeres que no se exalten a sí mismos y que no 101 procuren esconder la deformidad del alma bajo una capa de piedad; personas que sientan su debilidad y las imperfecciones del carácter, y que en la impotencia del alma se aferren de Cristo Jesús. Aquellos que confían en sí mismos, y creen que su modo de obrar está por encima de toda crítica, harán una obra muy imperfecta. Dijo el apóstol: "Cuando soy flaco, entonces soy poderoso." Al mismo tiempo que se daba cuenta de su debilidad, se asió de Jesucristo y su gracia por medio de la fe. . .


Cada obrero de la escuela sabática, que ha pasado de muerte a vida por medio de la gracia transformadora de Cristo, revelará la profunda operación del Espíritu de Dios sobre su propio corazón. Aquellos que tratan de dirigir a otros, que pretenden estar guiando a las almas al camino de santidad, al mismo tiempo que en su propia vida se manifiestan el amor a los placeres, el orgullo y el amor a la ostentación, son siervos infieles. Su vida no está en armonía con lo que profesan ser; su influencia es una ofensa para Dios. Necesitan una conversión cabal. Su corazón está tan lleno de desechos que carece de lugar para la verdad elevada y ennoblecedora. El templo del alma necesita ser refinado, purificado y limpiado; porque Satanás, y no Dios, habita en el corazón.


Es esencial que se tenga cuidado al poner a hombres y mujeres en puestos de confianza. Deberíais saber algo en cuanto a su vida pasada, y 102 el carácter que han desarrollado. Mejor sería duplicar el número de alumnos de vuestras clases bajo obreros temerosos de Dios que multiplicar maestros cuya influencia no esté en armonía con el carácter santo de la verdad que profesamos porque la influencia de ellos será desmoralizadora. ­ TES 26, 27, 30.


Cualidades esenciales


Los que tienen el deber de escoger maestros, deberían ejercer cuidado, y no insistir en que entren en la escuela personas que no estén preparadas para ejercer una buena influencia. ¿Cómo se comporta el maestro? ¿Es puntual? ¿Es aseado y esmerado? Es menester fijarse en estas cosas; porque estas cualidades son esenciales en un maestro. ¿Cómo puede él imponer estos requisitos necesarios a su clase, a menos que ésta tenga delante de sí un ejemplo de puntualidad, de prolijidad, compostura y orden? Si el maestro no se halla en su lugar y deja que la clase se distraiga, y entra precipitadamente, sin aliento y tarde, se fomenta la falta de puntualidad y el desorden. ­ TES 104.
Mentes bien equilibradas, caracteres simétricos


Los maestros en todos los ramos necesitan mentes bien equilibradas y caracteres simétricos. No confiéis esta obra a las manos de jóvenes y señoritas que no sepan cómo tratar con las mentes humanas. Saben tan poco acerca del poder 103 subyugador de la gracia sobre su propio corazón y carácter, que han de desaprender, y aprender lecciones enteramente nuevas en la experiencia cristiana. Nunca han aprendido a mantener su propia alma y carácter bajo la disciplina de Cristo Jesús, colocando aun los pensamientos en cautiverio del Señor.


Existe toda clase de caracteres con los cuales hemos de tratar entre los niños y jóvenes.... Muchos de aquellos niños no han tenido la educación apropiada en el hogar. Han sido tristemente descuidados. Se ha dejado que algunos hicieran como quisiesen; se ha descubierto que otros se hallaban en falta y desanimados. Pero se les ha mostrado poco agrado y regocijo y se les han dirigido sólo pocas palabras de aprobación. Los caracteres defectuosos de los padres han sido heredados, y la disciplina dada por estos caracteres defectuosos ha sido objetable para la formación de la personalidad. No se han utilizado vigas sólidas en la construcción del carácter.


No existe obra más importante que pueda ser hecha que la educación y preparación de estos jóvenes y niños. Los maestros que desempeñan su parte en la viña del Señor, necesitan aprender primeramente a tener ellos mismos dominio propio, a mantener la calma y a conservarse bajo control, en sujeción al Espíritu Santo de Dios. Deben dar evidencia de que no poseen una experiencia unilateral, sino una mente bien equilibrada, un carácter simétrico, de manera que se pueda 104 confiar en ellos porque son cristianos concienzudos y están ellos mismos bajo el Maestro de los maestros. - FE 266, 267.


El vestuario y la conducta


Todo maestro de la escuela sabática debería ser un seguidor de Cristo, y aquellos que no se han identificado como sus discípulos, mostrando por una vida consecuente que son cristianos, no deberían ser invitados a ser maestros en la escuela sabática, porque ellos mismos necesitan que primero alguien les enseñe los principios fundamentales del amor y el temor de Dios. "Sin mí ­dice Cristo,-* nada podéis hacer." Entonces, ¿de qué valor sería la enseñanza de uno que por experiencia personal no sabe nada del poder de Cristo? Sería una gran inconsecuencia insistir en que tal persona enseñase una clase en la escuela sabática, pero es aún peor permitir que una clase esté bajo la influencia de un maestro cuyo comportamiento y manera de vestir nieguen al Salvador a quien profesa servir.


Es menester que el corazón de quienes enseñan en la escuela sabática sea calentado y vigorizado por la verdad de Dios, no siendo oidores solamente, sino también hacedores de la Palabra. Deberían nutrirse de Cristo, como los pámpanos se nutren de la vid. El rocío de gracia celestial debería caer sobre ellos, para que su corazón fuese como planta preciosa, cuyos capullos se abren y desarrollan y despiden grata fragancia, como flores 105 en el jardín de Dios. Los maestros deberían ser estudiantes diligentes de la Palabra de Dios, y revelar siempre el hecho de que están aprendiendo diariamente lecciones en la escuela de Cristo, y que son aptos para comunicar a otros la luz que ellos han recibido de Aquel que es el Gran Maestro, la Luz del mundo.


Los maestros deberían reconocer su responsabilidad y echar mano de toda oportunidad para perfeccionarse, a fin de rendir la mejor clase de servicio de una manera que tenga por resultado la salvación de las almas. Así los maestros como los discípulos deberían despertar y reconocer la importancia de manifestar diligencia y perseverancia en el estudio de la Palabra de Dios. Deberían estar mucho en comunión con Dios, de modo que las tentaciones mezquinas no los dominen, y puedan resistir con buen éxito la indolencia y la apatía. Nada de ociosidad, nada de complacencia propia deberían permitirse aquellos que profesan ser obreros cristianos. TES 60, 61.


Un representante de la verdadera religión


El obrero de la escuela sabática verdaderamente convertido no se dejará amoldar a las costumbres y prácticas del mundo, sino que se mantendrá firme en una independencia moral. Dará un ejemplo consecuente con lo que profesa ser, apartándose del mundo y manteniéndose separado de su espíritu y sus modas. No se dejará mover en lo más mínimo de su firme propósito 106 de ser uno con Cristo, ni cederá una jota de su posición de fidelidad a Dios, frente al orgullo, la complacencia en materia de diversiones egoístas y la inversión de medios para satisfacer la inclinación o amor a la ostentación; antes al contrario, será un ejemplo en espíritu, en comportamiento y en indumentaria.


Obrero de la escuela sabática, ¿qué norma quieres satisfacer: la de Cristo o la del mundo? ¡Oh! ¿no dirás: "Levantaré la cruz y seguiré a Jesús" ? ¿ No quieres cultivar su ternura en la persuasión, su fervor en la exhortación y ejemplificar los sublimes principios de la verdad, mostrando en la vida y el carácter lo que la religión de Cristo ha hecho por ti? ¿No prestaremos atención todos a la exhortación del apóstol: "Vestíos del Señor Jesucristo; y no hagáis caso de la carne en sus deseos" ?
Hay necesidad de revelar la religión genuina delante de la juventud. Tal religión resultará ser un poder vital, una influencia que lo penetra todo. De una devoción sincera, manarán gozo, frescura y un continuo crecimiento, y ésta es la religión que deben contemplar los jóvenes si han de ser atraídos a Cristo. Esta clase de religión dejará en las almas su divina impronta, y aquel que la posea, será renovado mental y físicamente por la refrigerante gracia de Dios.


Probadla durante un año vosotros los que sois educadores y maestros en nuestras escuelas sabáticas y escuelas primarias, y veréis si no 107 podréis decir: "El Señor ha obrado maravillosamente por nosotros, pues muchas almas han sido traídas al Maestro, como gavillas preciosas para el alfolí celestial." ­ TES 50 - 52.


El examen propio


El Señor quiere que los maestros de nuestras escuelas sabáticas se examinen a sí mismos para ver si están en el amor de Dios. En la vida de todos aquellos que trabajan en la causa de Dios, vendrán pruebas de parte de Dios para probar el carácter. Los maestros deberían estar constantemente aprendiendo y esforzándose para obtener una comprensión más cabal y un juicio correcto de las cosas de Dios. Hay peligro de que los maestros se vuelvan confiados en sí mismos, y tengan tanta estimación propia, que no comprendan sus propias deficiencias; que son estrechas sus ideas, y que no amplían sus horizontes, ni progresan. No aumentan su capacidad sino su altivez. No le dan cabida a Jesús en su corazón y en su vida. El maestro debería cultivar sus facultades y el don del habla, de manera que pudiera hablar distintamente, articulando en forma inteligible. Deben cultivar las facultades mentales, y no dejar tan débiles ni tan confusos los poderes del pensamiento que no puedan explicar ni entender las doctrinas de nuestra fe. Si el maestro no es persona de piedad sincera, de pureza, de abnegación, ni está dispuesto a soportar inconvenientes, no es apto para esta obra 108 grande y solemne. Es el deber del maestro probar sus propias facultades, su propio espíritu, y comprender por medio de un examen estricto de sí mismo, su verdadera posición delante de Dios. . .
El ejemplo del maestro


Si el que acepta la responsabilidad de enseñar no posee todas las cualidades necesarias, pero siente la responsabilidad de su cargo, hará cuanto pueda para aprender. Cultivará la reverencia, la alegría de espíritu y la firmeza. Sea vuestro comportamiento de carácter tal que vuestra clase aprenda a tener pensamientos solemnes y reverencia hacia Dios. Aunque las ideas sean presentadas con simplicidad, el lenguaje, al hablar de Dios, de Cristo de sus sufrimientos, de su resurrección como realidades para vosotros, debería elevar las mentes muy por encima de las cosas terrenales y hacerles sentir que están en la presencia del Infinito.


La escuela sabática no es el lugar apropiado para esa clase de maestros que van solamente por la superficie, que tienen mucha labia y hablan con espíritu de liviandad tocante a las verdades decisivas y eternas, que son más altas que los cielos y más anchas que los mundos. El comportamiento de la clase revelará el carácter de un maestro, según se manifiesta por el ejemplo que da ante ella. Si son descorteses y siguen siéndolo, si son irreverentes, ha de haber alguna causa, y el asunto necesita ser investigado a fondo. 109


La reverencia y la cordialidad
El maestro puede ser reverente y, sin embargo, alegre. Y en lugar de tener maneras petulantes debería escudriñar las cosas profundas de Dios. Cualquier afectación no será natural. Reciba la clase la impresión de que la religión es una realidad, que es deseable; pues trae paz, descanso y felicidad. No permitáis que vuestra clase reciba la impresión de que un carácter frío, falto de simpatía, es religión. Que la paz y la gloria de la presencia de Cristo en el corazón hagan que el rostro exprese su amor, que los labios profieran gratitud y alabanza.


Los que acostumbran a estar en comunión con Dios reflejarán su luz en el rostro. Los niños aborrecen la sombra de las tinieblas y la tristeza. Su corazón responde a la brillantez, a la alegría y al amor. Aunque un maestro debe ser firme y resuelto, no debe ser severo, exigente ni dictatorial. El maestro necesita una autoridad revestida de dignidad; de otra manera carecerá de esa habilidad que haría de él un maestro de éxito. Los niños son prontos para discernir cualquier debilidad o defecto en el carácter del maestro. El comportamiento hace su impresión. Las palabras que pronunciáis no les darán el molde debido, a menos que vean en vuestro carácter el modelo. Un carácter cristiano correcto, ejemplificado en la vida diaria, hará mucho en pro de la formación del carácter de vuestra clase, más, mucho más, que todas vuestras 110 enseñanzas y muy repetidas lecciones. Dios nos ha relacionado de tal manera individualmente con la gran trama de la humanidad que inconscientemente hacemos nuestras las maneras, prácticas y costumbres de aquellos con quienes nos relacionamos. Y no permita Dios que se deje al menor de estos pequeñitos desviarse de la senda trazada para que caminen en ella los redimidos del Señor. Tenga el maestro piedad práctica, para que el carácter y el amor de Jesús sean revelados en él.


La escuela sabática no es un lugar de pasatiempo, para entretener y divertir a los niños, aunque si es debidamente dirigida, puede ser todo esto; sino que es un lugar donde se educa a los niños y a la juventud, donde se le abre la Biblia al entendimiento, mandamiento tras mandamiento, precepto tras precepto, un poco aquí y un poco allí. Es un lugar donde se ha de impartir la luz de la verdad. No todos los que enseñan en nuestras escuelas sabáticas se preparan para la tarea. Sienta cada maestro que debe saber más, que tiene que llegar a conocer mejor a aquellos con quienes tiene que tratar, a conocer mejor los mejores métodos de impartir conocimientos; y que cuando haya hecho lo mejor que pueda, todavía le faltará mucho. ­ TES 103-106. 111


La influencia del maestro


Es nuestro propio carácter y experiencia lo que determina nuestra influencia sobre los demás. Para convencer a otros del poder de la gracia de Cristo, debemos conocer su poder en nuestro propio corazón y en nuestra propia vida. El Evangelio que presentamos para la salvación de las almas debe ser el Evangelio por el cual nuestras propias almas hayan sido salvadas. Solamente por una fe viva en Cristo como Salvador personal es posible que hagamos sentir nuestra influencia en un mundo escéptico. Si queremos desviar a los pecadores de la rápida Corriente, nuestros propios pies deben estar firmemente asentados en la Roca, Cristo Jesús.


La insignia del cristianismo no es una señal exterior, no consiste en usar una cruz o una corona, sino en aquello que revela la unión del hombre con Dios. Por el poder de su gracia manifestada en la transformación del carácter, el mundo ha de ser convencido de que Dios ha enviado a su Hijo como su Redentor. Ninguna otra influencia que pueda rodear el alma humana tiene tal poder como la influencia de una vida abnegada. El más poderoso argumento en favor del Evangelio es un cristiano amable y amante. ­ TSS 115, 116.


Paciencia con los descarriados


Recordad que no podéis leer los corazones. No podéis conocer los motivos que impulsan las 112 acciones que os parecen erróneas. Hay muchos que no han recibido la debida educación; sus caracteres son tortuosos, son duros y retorcidos, y parecen sinuosos en todas formas. Pero la gracia de Cristo puede transformarlos. Nunca los echéis a un lado, nunca los induzcáis al desánimo o a la desesperación diciéndoles: "Usted me ha chasqueado, y no trataré de ayudarlo." Unas pocas palabras habladas apresuradamente bajo la provocación ­precisamente lo que nosotros pensamos que merecen­ pueden cortar las cuerdas de la influencia que habría atado sus corazones al nuestro.
La vida consecuente, la paciente tolerancia, el espíritu sereno bajo la provocación, es siempre el argumento más concluyente y el más solemne llamamiento. Si habéis tenido oportunidades y ventajas que no les hayan tocado en suerte a los demás, considerad este hecho y sed siempre maestros sabios, cuidadosos y amables.


A fin de que la cera admita una impresión fuerte y clara del sello, no la golpeáis con el sello en forma apresurada y violenta; colocáis el sello cuidadosamente sobre la plástica cera y en forma tranquila y firme lo apretáis hasta que se haya endurecido en el molde. De la misma manera tratad con las almas humanas. La continuidad de la influencia cristiana es el secreto de su poder, y esto depende de que vosotros perseveréis en la manifestación del carácter de Cristo. Ayudad a los que hayan errado, 113 contándoles lo que os ha ocurrido a vosotros. Mostradles cómo, cuando hicisteis graves errores, la paciencia, la bondad y la disposición a ayudaros manifestada por vuestros colaboradores os dieron valor y esperanza.


Hasta el día del juicio no conoceréis la influencia de una conducta amable y considerada hacia el inconsecuente, el irrazonable o el inmerecedor. Cuando nos encontramos con ingratitud y traición de sagrados cometidos, somos incitados a manifestar nuestro enojo o indignación. Estas cosas, según lo que espera el culpable, están preparadas para él. Pero la bondadosa tolerancia los sorprende y a menudo despierta sus mejores impulsos, y los induce a llevar una vida más noble. ­ TSS 116, 117.


Tolerancia hacia los demás


Toda asociación en la vida exige que ejerzamos dominio propio, tolerancia y simpatía. Diferimos tanto en disposiciones, hábitos, educación, que nuestro modo de considerar las cosas es diferente. Nuestro juicio lo es también. Nuestro modo de entender la verdad, nuestras ideas respecto del comportamiento en la vida, no son idénticos en todos los puntos. No hay dos personas cuyas experiencias sean iguales en todo particular. Las pruebas de uno no son las de otro. Los deberes que a uno le parecen fáciles, son para otro en extremo difíciles y lo dejan perplejo. 114


Tan frágil, tan ignorante, tan sujeta a mala inteligencia es la naturaleza humana, que cada cual debe ser prudente al apreciar a su prójimo. Poco sabemos de la influencia de nuestros actos en la experiencia de los demás. Lo que hacemos o decimos puede perecernos de poca monta, cuando, si pudiéramos abrir los ojos, veríamos cuán importantes son los resultados que de aquello dependen para bien o mal. ­ TSS 117.


El mejoramiento propio


Debido a que hay tan poca nobleza de carácter, tanta simulación que rodea a la juventud, existe la mayor necesidad de que las palabras del maestro, su actitud, su conducta, representen lo elevado y lo verdadero. Los niños captan rápidamente la afectación o cualquier otra debilidad o defecto. El maestro no puede obtener el respeto de sus alumnos de otra manera que revelando en su propio carácter los principios que él trata de enseñarles. . .


Pero la utilidad del maestro depende no tanto de la cantidad real de sus conocimientos,- como de las normas que se propone alcanzar. El verdadero maestro no se contenta con pensamientos oscuros, con una mente indolente o una memoria floja. Constantemente trata de lograr adquisiciones más altas y métodos mejores . La suya es una vida de continuo crecimiento. En la obra de un maestro tal hay frescura, poder vivificante, que despierta e inspira a sus alumnos. . . 115


Se necesitan maestros que descubran rápidamente y aprovechen toda oportunidad para hacer el bien; que combinen con el entusiasmo la verdadera dignidad; que sean capaces de dominar, "aptos para enseñar;" que puedan inspirar el pensamiento, despertar la energía e impartir valor y vida.


Las ventajas de un maestro pueden haber sido limitadas de manera que no posea calificaciones intelectuales tan altas como podría desearse; sin embargo, si tiene la debida compenetración de la naturaleza humana; si tiene un amor genuino por su obra, un aprecio de su magnitud y una determinación de mejorar; si está dispuesto a trabajar fervorosamente y en forma perseverante, comprenderá las necesidades de sus alumnos, y por su espíritu de simpatía y de progreso, los inspirará a seguir mientras trata de conducirlos hacia adelante y hacia arriba; los niños y los jóvenes que se hallan al cuidado del maestro difieren ampliamente en disposiciones, hábitos y educación. Algunos no tienen propósito definido o principios fijos. Necesitan ser despertados a sus responsabilidades y posibilidades.


El que discierne las oportunidades y los privilegios de su obra no permitirá que nada se interponga en el camino de un esfuerzo fervoroso para progresar. No ahorrará esfuerzo para alcanzar la más alta norma de excelencia. Se 116 esforzará por ser él mismo todo lo que desea que sus alumnos lleguen a ser. ­ TSS 118, 119.


Provisión para aumentar la capacidad


Debemos tener maestros consagrados que amen a Dios sobre todas las cosas y a sus prójimos como a sí mismos. El Señor ha hecho amplia provisión para que los maestros tengan mayor capacidad de sábado en sábado, para que puedan enseñar con algún propósito, trabajando para lo presente y para la eternidad. Necesitamos en nuestras escuelas hombres y mujeres jóvenes que posean una piedad vital, no una experiencia ordinaria y superficial, sino una profunda piedad interior, que es el resultado de estar diariamente aprendiendo en la escuela de Cristo, con el objeto de impartir a otros las preciosas lecciones que Jesús les ha enseñado.


Aquellos que se contentan sencillamente con seguir una determinada rutina árida y con dar vueltas, errarán el blanco, no logrando hacer la obra que un maestro de la escuela sabática debería hacer; pero si los que se ocupan en este importante ramo de la causa de Dios son cristianos en el sentido pleno de la palabra, si hacen en el temor de Dios la obra que él les ha dado, trabajando con amor por las almas por quienes Cristo murió, serán colaboradores con Dios. . .


Los maestros deben ser ejemplares


Los maestros deberían presentar delante de la juventud un ejemplo correcto, en espíritu y 117 comportamiento, y en su indumentaria. Deberían vestir ropas sencillas y ser de espíritu tan humilde como un niño y a la vez puros y elevados, porque ellos están en la presencia de Dios para representar delante de sus alumnos el carácter de Cristo. Con espíritu de devoción y ternura de corazón deberían mirar a los que están a su cargo, recordando que Jesús dijo: "Mirad no tengáis en poco a alguno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre que está en los cielos." . . .


Si los maestros siempre tuvieran presente que el Espíritu Santo es quien tiene que revelar al alma vislumbres de las cosas celestiales, y que a medida que ellos trabajan con el espíritu de Cristo, ese instrumento celestial está impresionando la mente con la verdad divina; si ellos siempre reconociesen que hay ángeles en derredor de ellos y que se hallan en terreno santo, se haría una obra mucho más eficiente en nuestras escuelas sabáticas. Los maestros no carecerían de gracia y poder espirituales, porque se darían cuenta de la presencia divina; comprenderían que ellos no son sino los instrumentos humanos por medio de quienes Cristo está comunicando la luz celestial. Su obra estaría llena de fervor y poder, y ellos sabrían que el Espíritu ayuda sus flaquezas. ­ TES 46 - 48.


Cristo y no el hombre ha de ser el modelo


Que el maestro de la escuela sabática no imite el ejemplo de los que no creen en el 118 conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, ni aun cuando aquellos que ministran en el púlpito sagrado les hayan dado tal ejemplo. El que quiere ser aceptado como colaborador de Dios no debe estar imitando el tono, las maneras o ideas de otro hombre. Tiene que aprender de Dios, y estar dotado de sabiduría celestial. Dios ha dado el don de la razón y la inteligencia tanto a un obrero como a otro; y según vuestra capacidad, habéis de entregar los talentos a los "banqueros." El Señor no quiere que ningún obrero sea la mera sombra de otro a quien admire. El maestro tiene que crecer hasta la medida de la estatura de Cristo; no hasta la medida de algún mortal finito y errante. Tenéis que crecer en la gracia, y ¿dónde puede hallársela? Sólo en Cristo, el Modelo divino.


Mire, pues, cada cual a Cristo, e imite al Modelo divino. Que cada obrero empeñe hasta lo sumo sus facultades para trabajar en armonía con el plan de Dios. Aprenda en la escuela de Cristo, a fin de ser sabio para instruir a otros. Los que son puestos bajo el cuidado del maestro de la escuela sabática necesitarán la sabiduría y la experiencia que Dios puede dar al que sigue a Cristo. Aprenda el maestro de la mansedumbre y humildad de corazón de Cristo, a fin de ser un maestro verdadero, y gane a sus alumnos para Cristo, para que ellos, a su vez, lleguen a ser fieles misioneros en el gran campo de la siega. ­ TES 83, 84, 119


El amor como poder compulsivo


Manifestamos muy poca simpatía en nuestro trabajo por las almas. No existe ese poder de suplicar, instar y atraer que Dios quiere que ejerzamos para que se reconcilien las almas con él. Si enseñamos la verdad como es en Jesús, no se considerará la religión como una tarea desagradable, sino como un deleite. Manifiesten los maestros en su labor alegría, gratitud, y un corazón lleno de ternura y compasión cristianas, y leuden los corazones de sus alumnos con el espíritu de amor desinteresado, porque éste es el espíritu que impregna el cielo. ¿No dejarán los obreros de la escuela sabática todo orgullo y amor propio, y llegarán a ser sinceramente y de todo corazón hacedores de la palabra? "Vestíos del Señor Jesucristo; y no hagáis caso de la carne en sus deseos." La fe genuina confía en Cristo y se somete a él sin vacilación ni reserva, consintiendo en seguirle dondequiera que vaya. Cuando esto se cumpla, como resultado de esfuerzos bien dirigidos, le serán traídas muchas almas al Maestro como gavillas preciosas.


Los padres y maestros deberían procurar impresionar la mente de los niños desde sus primeros años con la importancia de la salvación. Deberían enseñar a los niños que Dios es su Padre Celestial, que su amor les es expresado en el don de su unigénito Hijo, y que el Salvador del mundo demostró su amor para con ellos 120 viniendo a nuestro mundo a morir, para que nosotros pudiésemos vivir. Si estas lecciones son presentadas con amor y ternura, dejaran en la mente y el corazón de la juventud una impresión duradera. Así como el espejo refleja imágenes y objetos cuando son revelados por la luz del sol, así la mente reflejará estos temas cuando sean iluminados por el amor de Cristo. ­ TES 109, 110.


La sencillez y la simpatía


¡Cuán importantes son las lecciones que se pueden dar a los niños y jóvenes, exponiéndoles las Escrituras con la sencillez de Cristo! Deje en casa el maestro todas las palabras difíciles y altisonantes, y utilice solamente las palabras más sencillas, que serán comprendidas con facilidad por la mente de los niños.


Pero para ser maestro de éxito, no sólo deben ser sencillos vuestros métodos de enseñanza, sino que debéis manifestar simpatía y amor en la escuela sabática. Los niños reconocerán este elemento y recibirán su influencia. Los hombres y mujeres sólo son niños adultos. ¿Acaso no correspondemos nosotros a las palabras y miradas de simpatía y amor genuinos? Jesús, el divino Maestro, les aseguró a sus discípulos su amor hacia ellos. Tomó sobre sí la naturaleza humana sin otro propósito que el de manifestar a los hombres la misericordia, el amor y la bondad de Dios al hacer provisión para la salvación 121 y felicidad de sus criaturas. Con este fin murió. Mientras pronunciaba sus más tiernas palabras de simpatía, se regocijaba pensando que su intención era hacer "infinitamente más" que todo cuanto ellos podían pedir o aun pensar. Diariamente mostró delante de ellos, mediante obras de bendición para el hombre, cuán grandes eran su ternura y amor para con el género humano caído. Su corazón era un manantial de inagotable compasión, en el cual el anhelante corazón podía ser provisto del agua de la vida.


Cuando Jesús hablaba a las gentes, quedaban atónitas de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Los escribas habían trabajado para afirmar sus propias teorías, y tenían que esforzarse para sostenerlas y para conservar su influencia sobre las mentes del pueblo mediante una interminable repetición de fábulas y tradiciones pueriles. Los modelos más elevados de instrucción pública consistían mayormente en una repetición carente de vida de ceremonias sin significado y en la reiteración de opiniones superficiales. La enseñanza de Jesús inculcaba de la manera más comprensible y sencilla las ideas más trascendentales y las verdades más sublimes, de modo que "los que eran del común del pueblo le oían de buena gana." Esta es la clase de instrucción que debería darse en nuestras escuelas sabáticas. La luz del cielo, tiene que ser reflejada de Jesús, el admirable Maestro, y las almas de los niños 122 y jóvenes deben ser iluminadas con la divina gloria de su carácter y amor. Así, con hermosa sencillez, los niños pueden ser conducidos al "Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo." - TES 44, 45.


Han de presentarse temas remozados


El alma debería ser como un almacén lleno de valiosas y abundantes provisiones. En el púlpito, en la escuela sabática, en el culto de oración y en la sociedad, deberíamos tener temas nuevos con que impartir luz a otros. Deberíamos seguir el ejemplo de Jesús, el Maestro perfecto. El educó a los hombres, revelándoles el carácter del Dios vivo. Dijo: "Esta, empero, es la vida eterna; que te conozcan el solo Dios verdadero, y a Jesucristo, al cual has enviado." Este es el terna importante que debe grabarse en la mente de los jóvenes porque ellos necesitan tener un conocimiento del carácter paternal de Dios, para ser inducidos a subordinar los intereses temporales a los eternos. Al contemplar el carácter de Dios, se creará en el corazón de ellos un intenso deseo de comunicar a otros la hermosura y el poder de la verdad.


El poder transformador de la religión


¡ Ojalá todo hombre, mujer y niño que tienen que tratar con las mentes humanas, tengan la verdad tan entretejida en el alma que se revele en el espíritu, en las palabras, en el carácter y 123 en las acciones! El poder santificador de la verdad debería inducir a todo aquel que enseña en la escuela sabática, o que ocupa un puesto en nuestras instituciones, a tener una experiencia tal que pueda decir: "Yo sé a quién he creído." Hay poder transformador en la religión de Jesucristo, y este poder debe manifestarse en nosotros por una humildad mucho mayor, por una fe viva y más ferviente, a fin de que lleguemos a ser una luz para el mundo. El yo debe ser humillado y Cristo ensalzado. ¿ Por qué aquellos a quienes Dios confía algún trabajo en su viña moral se engríen tan fácilmente?


Preguntas escudriñadoras


Por qué muchos parecen creer que una posición de responsabilidad enaltece al que la ocupa? ¿Por qué se vuelven tan llenos de confianza en sí mismos, siendo que dependen tan enteramente del sacrificio expiatorio? ¿Por qué en algunos hay tanta falta de ternura, tan poca obra de corazón? Porque los que confían en sí mismos no han caído sobre la Roca ni han sido quebrantados. Por esta razón hay tan poca confianza en Dios, tan poco arrepentimiento ferviente y contrito, tanta falta de oración fervorosa. Bien puede preguntarse cada maestro: ¿He recibido el Espíritu Santo desde que creí? He recibido a Cristo como mi Salvador personal ? Contéstense solemnemente estas preguntas. 124


Todo momento es oro


Si aquellos que están ocupados en la obra de Dios son cristianos individualmente, sus obras lo revelarán. Presentarán a Cristo ante aquellos con quienes se relacionen. Los maestros de la escuela sabática no ocuparán el tiempo con asuntos faltos de importancia, porque comprenderán que cada momento es oro, y que debe emplearse trabajando con toda diligencia en el huerto del Señor. La obra de Cristo en el santuario celestial, donde él está presentando su propia sangre cada momento ante el propiciatorio, haciendo intercesión por nosotros, debería impresionar debidamente el corazón, de modo que reconociésemos el valor de cada momento. Jesús siempre vive para hacer intercesión por nosotros; pero un solo momento malgastado no puede ser jamás recobrado. Consideren los maestros y alumnos el importante hecho de que Cristo no cesa de hacer su solemne obra en el santuario celestial, y si tenéis puesto el yugo de Cristo, si lleváis su carga, estaréis haciendo una obra semejante en carácter a la de vuestra Cabeza viviente. TES 92 - 94.


El semblante es un índice del carácter


Los maestros de las diferentes clases deberían tener a cada niño en su corazón y bajo su especial cuidado.


Es imposible hacer esta obra para lo presente y para la eternidad, a menos que el maestro tenga 125 comunión íntima con Dios. Jesús ha dicho: "Escudriñad las Escrituras. porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí." No fomentéis una manera superficial de investigar la verdad. Haced que cada punto de la verdad sea claro y distinto para el entendimiento de los niños. No aglomeréis de una vez sobre sus mentes una acumulada cantidad de asuntos. La preciosa Palabra de Dios ha de ser una lámpara para su senda, y una luz para sus pies. Impresionad sus mentes con el pensamiento de que es un privilegio andar en la luz. Es el camino de paz, pureza y santidad, trazado para que avancen por él los redimidos del Señor. Cristo ha mostrado este camino; él es el verdadero pastor; siguiéndole, se evitan las sendas descarriadas y las trampas peligrosas.


De la Palabra de Dios han de aprender que todos los que entren en el cielo deben tener un carácter perfecto; porque al tenerlo, se encontrarán con su Señor en paz. Muchos niños y jóvenes llevan estampado su carácter en su semblante. Llevan la historia de su vida en las facciones del rostro. Los obreros verdaderos deberían imprimir en la mente de los niños un carácter hermoso, puro, semejante al de Cristo, que transfigure el semblante. Si Cristo es el principio permanente del corazón. podréis leer pureza, refinamiento, paz y amor en las facciones del rostro. En otros semblantes un carácter malo exhibe su letrero; se hallan allí expresados el egoísmo, la astucia, el 126 engaño, la falsedad, la enemistad y los celos. ¡Cuán difícil es que la verdad impresione el corazón y el semblante de tales caracteres!


El cultivo del carácter


Es necesario dar ahora atención especial al cultivo del carácter. Haya en vosotros los mismos sentimientos que hubo también en Cristo Jesús, a fin de que eleven y ennoblezcan tanto al primero como al último de los obreros de nuestras escuelas sabáticas, de manera que Jesús no se avergüence de reconocerlos como sus colaboradores. Cristo ha provisto toda la cultura espiritual para sus hijos. Si Jesús mora en el alma, el corazón se llena de las santas gracias de su Espíritu, el cual se manifiesta en la transformación de las facciones. Si queréis tener hermosura y amabilidad de carácter, debéis tener la ley divina escrita en el corazón y practicarla en la vida. ­ TES 24, 25.


Hagamos prácticas las lecciones


Entren los maestros con alma y vida en la materia de que trata la lección. Hagan planes para hacer una aplicación práctica de la lección y despertar interés en la mente y el corazón de los niños que tienen a su cargo. Hallen las actividades de los alumnos campo donde ejercitarse resolviendo los problemas de la verdad bíblica. Los maestros pueden dar carácter a este trabajo, de manera que los ejercicios no resulten secos y faltos de interés.


127 Los maestro no hacen de los ejercicios de la escuela sabática una obra tan ferviente como debieran. Deberían acercarse al corazón de los alumnos mediante la aptitud, la simpatía y un esfuerzo paciente y determinado por interesar a cada alumno en la salvación del alma. Estos ejercicios deberían llegar a ser enteramente lo que el Señor quiere que sean, a saber, momentos de profunda convicción de pecado y de reforma del corazón. Si se hace la debida clase de obra de una manera hábil y cristiana, las almas se convencerán y harán la pregunta: "¿Qué es menester que yo haga para ser salvo?' ­ TES 15.


El uso de elementos auxiliares


Se han hacho esfuerzos para interesar a los niños en la causa. pero no los suficientes. Deberían hacerse más interesantes nuestras escuelas sabáticas. Las escuelas públicas durante los últimos años han mejorado grandemente sus métodos de enseñanza. Se hace uso de lecciones prácticas, cuadros y pizarrones, con el fin de aclarar a las mentes juveniles las lecciones difíciles. Del mismo modo puede simplificarse y hacerse intensamente interesante la verdad presente para las activas mentes de los niños.


Padres a quienes no se puede alcanzar de ninguna otra manera, se alcanzan frecuentemente por medio de sus hijos. Los maestros de la escuela sabática pueden instruir en la verdad a los niños, y éstos, a su vez, la llevarán al círculo del 128 hogar. Pero pocos maestros parecen comprender la importancia de este ramo de la obra. Los métodos de enseñanza que han sido adoptados con tanto éxito en las escuelas públicas, podrían emplearse con resultados similares en la escuela sabática, y ser el medio para traer muchos niños a Jesús y educarlos en la verdad bíblica. Esto hará mucho mayor bien que una excitación religiosa de carácter emocional, que pasa tan rápidamente como viene.
Debe abrigarse el amor de Cristo. Se necesita tener más fe en la obra que creemos que ha de hacerse antes de la venida de Cristo. Debe haber más trabajo hecho con abnegación y sacrificio y orientado en la debida dirección Se debe estudiar con meditación y oración cómo trabajar de la manera más ventajosa. Deben madurarse planes cuidadosos. 11 ay entre nosotros mentes que, si tan sólo se las usara, manifestarían la capacidad creadora y ejecutiva que tienen. Los esfuerzos inteligentes y bien dirigidos, tendrían grandes resultados. ­ TES 11, 12.


Errores señalados


La escuela sabática, si es bien dirigida, es uno de los grandes instrumentos de Dios para traer almas al conocimiento de la verdad. No es el mejor plan que solo los maestros hablen. Ellos deberían inducir a los miembros de la clase a decir lo que saben. Y entonces el maestro, con pocas palabras y breves observaciones o ilustraciones, 129 debería imprimir la lección en sus mentes. Bajo ninguna circunstancia deberían los maestros pasar mecánicamente la lección y sentarse luego, dejando a los niños mirando en derredor o cuchicheando y jugando, como los hemos visto hacer. Semejante enseñanza no es beneficiosa; muchas veces es perjudicial. Si el maestro está debidamente preparado, cada momento puede ser usado con provecho. Las activas mentes de los niños deberían ser mantenidas constantemente ocupadas. Se les debería hacer expresar sus ideas y corregirlas o aprobarlas, según requiera el caso. Pero nunca debería el maestro sentarse y decir: "He terminado." ­ TES 21.


Indolencia espiritual *


En algunas escuelas sabáticas se dan puestos a personas que carecen de aptitud para enseñar, que no tienen amor ferviente por las almas. No comprenden ellas mismas ni a medias las orientaciones prácticas de la verdad. ¿Cómo, pues, pueden conducir a los niños y a los jóvenes al vivo Manantial? Beban los maestros mismos en abundancia del agua de la salvación, y los ángeles de Dios les prestarán ayuda, y ellos sabrán justamente qué conducta quiere el Señor que adopten a fin de ganar para Jesús a la preciosa juventud. Esto requiere aptitud, voluntad, perseverancia, y un espíritu como el que tenía Jacob cuando luchó en oración y exclamó: "No te dejaré, si no me bendices." Cuando la bendición de Dios descansa 130 sobre los maestros, no puede menos que manifestarse a aquellos que están bajo su cuidado. Nunca coloquéis a la juventud bajo el cuidado de personas que son espiritualmente indolentes, que no poseen aspiraciones nobles, elevadas y santas; porque los mismos sentimientos de indiferencia y farisaísmo, de la forma sin el poder, se verán tanto en los maestros como en los alumnos. TES 15, 16.


Discusión en la clase


En la escuela sabática deberían enseñarse lecciones que arrojen luz en las cámaras del corazón y de la mente. Y para que esto se lleve a cabo, es menester que los maestros estén bajo la influencia del Espíritu Santo, a fin de que todo egoísmo quede en sujeción y que no se profiera palabra presurosa ni se ejecute acción inconsiderada alguna, sino que la gracia de Dios pueda manifestarse trabajando con el esfuerzo humano por la salvación de las almas. Este debe ser el gran objeto de la obra de la escuela sabática. No debería hacerse de la escuela sabática un lugar de controversia; no es el lugar de manifestar diferencias de opinión. No se le dé entrada en la escuela a esta clase de obra, y manténgase la armonía. Si se insinúan ideas que son puestas en duda por algunos de los miembros de la escuela, no se consienta en levantar un espíritu de combate ni seguir una discusión o controversia. ­ TES 57. 131


La lectura de la lección


En algunas escuelas, siento decirlo, prevalece la costumbre de leer del folleto la lección. Esto no debería ser así. No hay necesidad de que así sea, si el tiempo que muchas veces se emplea inútil y pecaminosamente es dedicado al estudio de las Escrituras. No hay razón alguna para que las lecciones de la escuela sabática deban ser aprendidas menos perfectamente por los maestros o alumnos que las de la escuela diaria. Deberían ser aprendidas mejor, puesto que tratan de asuntos infinitamente más importantes. La negligencia en esto desagrada a Dios. ­ TES 12


Una investigación superficial


Cada maestro de la escuela sabática debería sentir que es un misionero para Dios. Debe aprovechar sus momentos y su aptitud para obtener un conocimiento de la Palabra de Dios, que pueda impartir a sus alumnos. Los maestros llegarán a ser ineptos para sus puestos si no aprenden ellos mismos. Necesitan frescura de ideas, planes nuevos y sabios, vida, tacto y espíritu en su obra. Tienen que ser aptos para enseñar.


El maestro no debería limitarse a la repetición de las palabras escritas en el folleto de la lección; sin embargo, necesita estar perfectamente familiarizado con las palabras lo mismo que con las ideas. Todo maestro, antes de ponerse a la cabeza de su clase, debería tener planes trazados con claridad en cuanto a lo que desea hacer en 132 ese día y en esa ocasión. Recitar una lección vosotros mismos delante de la clase no es enseñarla; necesitáis palabras sencillas e ideas fácil y claramente expresadas. Aseguraos de que vuestros discípulos os entienden. Si no pueden comprender vuestras ideas, vuestro trabajo está perdido. No paséis ligeramente por la superficie; ahondad. La Biblia es la regla y la guía de la vida. Es preciso que una doctrina sana sea puesta en contacto con las mentes y los corazones de vuestros discípulos; entonces producirá fruto, pues se verá un proceder sano como resultado de vuestros esfuerzos. ­ TES 27, 28.


Observaciones largas y tediosas


Los que enseñan a los niños deberían abstenerse de hacer observaciones tediosas. Las observaciones cortas y al caso, ejercerán una buena influencia. Si es necesario decir mucho, compénsese la brevedad con la frecuencia. Unas pocas palabras de interés, de cuando en cuando, serán de más provecho que si se dijera todo de una vez. Las pláticas largas cansan la mente de los niños. El hablar demasiado les hará fastidiosa aun la instrucción espiritual, así como el comer demasiado recarga el estómago, disminuye el apetito y produce hasta aversión a la comida. Es posible que la mente de la gente se harte de las pláticas excesivas. El trabajo en pro de la iglesia, pero especialmente de la juventud, debería ser mandamiento tras mandamiento, precepto tras 133 precepto, aquí un poco y allí otro poco. Dad a las mentes tiempo para digerir las verdades con que las alimentáis. A los niños hay que atraerlos hacia el cielo, no con aspereza, sino con mucha ternura. ­ TES 116.


Lo que significa ser un colaborador de Dios


"Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean comedidos mostrándote en todo por ejemplo de buenas obras; en doctrina haciendo ver integridad, gravedad, palabra sana e irreprensible: que el adversario se avergüence, no teniendo mal ninguno que decir de vosotros."


Cuando falta la piedad sincera, cuando se descuida la comunión diaria con Dios, el maestro de la escuela sabática será seco y tedioso en su manera de enseñar. Sus palabras no tendrán poder para alcanzar el corazón de sus alumnos.


Ser colaboradores con Dios significa mucho más que ir simplemente a la escuela sabática, asistir a los cultos de la iglesia, participar en la obra de enseñar y hablar en la reunión de testimonios.


Colaborar con Dios significa que vuestro corazón anhela fervientemente la salvación de las almas pecadoras por quienes Cristo murió. Significa que estáis llenos de solicitud por la obra, que siempre estáis buscando cómo hacer interesante vuestra instrucción, ideando maneras para que con todas las facultades de vuestra naturaleza que os han sido confiadas, podáis atraer en la 134 misma dirección en que Cristo está atrayendo, a fin de que las almas sean ganadas para su servicio y ligadas a él por las cuerdas de su infinito amor.


La obra malograda por esfuerzos no consagrados


Los colaboradores de Dios no tienen deseo de evadir las obligaciones sagradas, sino que por amor de Cristo están prontos para soportar trabajos, sufrir privaciones y oprobio. Están dispuestos a hacer frente a los rechazos, aunque esto es difícil de soportar y humillante para el orgullo humano. Pero el que colabora con Dios se acordará de que Jesús soportó la vergüenza, el insulto, el rechazo y la muerte a fin de poder salvar a los que estaban perdidos. Cada parte de la variada labor en el campo de la siega, significa sacrificio y abnegación. Significa que el tiempo que comúnmente se ocupa en asuntos de menor importancia deberá ser dedicado a escudriñar las Escrituras, para que sepáis cómo trabajar con buen éxito en la obra que os ha sido asignada. Significa que debéis familiarizaros con el Espíritu de Dios. Significa que debéis orar mucho, y meditar mucho y seriamente en cómo podéis poner en ejercicio toda capacidad vuestra y llevar adelante la obra de Dios eficazmente.


Sois los siervos empleados por Dios, comisionados para edificar su reino en la tierra, y habéis de hacer vuestra parte para salvar a las almas por las que Cristo pagó el precio de su propia sangre. 135
¿Es entonces acaso cosa leve enseñar en la escuela sabática, sin tener una preparación del corazón para esta obra de tanta consecuencia? Muchos de los que emprenden la enseñanza de una clase sienten poco interés en ella, y por sus esfuerzos no consagrados malogran la sagrada obra. ­ TES 73 - 75.


La tentación a revelar el yo


En cada grado, tanto en las clases primarias como en las avanzadas, los maestros necesitan mirar constantemente al gran manantial de luz en busca de sabiduría, gracia y poder para amoldar los corazones de sus alumnos, y para que puedan tratar inteligentemente con los que han sido comprados con la sangre de Cristo. Cada maestro debe seguir humildemente a Aquel que es manso y humilde de corazón. Nadie debería estudiar o trabajar a fin de poder ser considerado como maestro superior o persona de extraordinaria habilidad, sino a fin de poder conducir las almas a Cristo. Vendrán tentaciones de ostentar el yo en todo lo que se haga; pero si se hace esto, la obra será echada a perder, porque ello inducirá a observaciones largas e insípidas que no interesarán ni beneficiarán la mente de los niños. ­ TES 39, 40.


Demos un servicio sincero


El Señor quiere tener en la obra de la escuela sabática maestros que le sirvan de todo corazón, que aumenten su talento por medio del ejercicio, 136 y que vayan mejorando lo que ya se ha alcanzado. El Señor quiere tener en su iglesia cristianos trabajadores; porque el que trabaja tiene menos tentaciones que aquellos que tienen poco que hacer. Los que verdaderamente creen en Cristo llegarán a ser colaboradores de Dios. Serán gobernados por su Espíritu; sus afectos serán purificados, sus pasiones estarán en sujeción, y en su vida aparecerán frutos preciosos para gloria de Dios; porque los que en verdad creen en Cristo reflejarán luz. ­ TES 59.


La salvación de las almas es el interés más elevado


Las obligaciones del maestro son pesadas y santas, pero ninguna parte de la obra es más importante que la de cuidar a los Jóvenes con tierna y amante solicitud, para que puedan sentir que tenemos amigos en ellos. Una vez que ganamos su confianza, podemos conducirlos, gobernarlos y prepararlos fácilmente. Los santos motivos de nuestros principios cristianos deben ser introducidos en nuestra vida. La salvación de nuestros alumnos es el más elevado interés confiado al maestro temeroso de Dios. El es un obrero de Cristo, y su especial y determinado esfuerzo debe ser salvar las almas de la perdición y ganarlas para Cristo Jesús. Dios requerirá esto de las manos de los maestros. Cada uno debe llevar una vida de piedad, y pureza, y efectuar un esfuerzo incansable en el desempeño de todo 137 deber. Si el corazón brilla con el amor de Dios, habrá un afecto puro que es esencial, las oraciones serán fervientes, y se darán fieles amonestaciones. Descuídense estas cosas y las almas que están a vuestro cuidado serán colocadas en peligro. Es mejor invertir menos tiempo en dar largos discursos o en el estudio absorbente y atender estos deberes descuidados.


La perseverancia recompensada


Después de todos estos esfuerzos, los maestros pueden encontrar que algunos de los que están a su cargo desarrollarán caracteres sin principios. Son flojos en las normas morales, muchas veces como resultado de un ejemplo vicioso y una disciplina paterna descuidada. Y los maestros, aun haciendo todo lo que pueden, no conseguirán inducir a estos jóvenes a una vida de pureza y santidad, y después de paciente disciplina, labor afectuosa y ferviente oración, serán chasqueados por aquellos de quienes esperaban tanto. Y en adición a esto, recibirán reproche de los padres, porque no tuvieron el poder de contrarrestar la influencia de su propio ejemplo e imprudente dirección. El maestro tendrá estos desánimos después de cumplir con su deber. Pero debe continuar trabajando, confiando en Dios para colaborar con él, y manteniéndose virilmente en su puesto y laborando con fe. Otros serán salvados para Dios y su influencia será ejercida en la salvación de los demás. Que el pastor, el maestro 138 de escuela sabática y los maestros de nuestros colegios, unan sus corazones, almas y propósitos en la tarea de salvar a nuestros jóvenes de la ruina. ­ FE 116, 117.


Elevemos a Cristo


El Evangelio es el poder y la sabiduría de Dios, si aquellos que dicen ser cristianos lo representan correctamente. Cristo crucificado por nuestros pecados es el pensamiento que debe humillar en su propia estima a toda alma delante de Dios. Cristo resucitado de los muertos, ascendido al cielo y actuando como nuestro intercesor viviente en la presencia de Dios, es la ciencia de la salvación que necesitamos aprender y enseñar a los niños y jóvenes. Cristo dijo: "Yo me santifico a mí mismo; para que también ellos sean santificados." Esta es la obra que incumbe siempre a todo maestro. No debe hacerse un trabajo descuidado en esto, porque aun la obra de educar a los nulos en la escuela diaria necesita mucho de la gracia de Cristo y dominio propio. Aquellos que por naturaleza son irritables, fáciles de provocar, y que han estado acostumbrados a criticar y pensar mal, deberían buscarse alguna otra clase de trabajo que no reproduzca en los niños y en los jóvenes ninguno de sus desagradables rasgos de carácter, porque ellos han costado demasiado. El cielo ve en el niño al hombre o la mujer no desarrollados aún, dotados de capacidades y poderes que, guiados y 139 desarrollados correctamente, con sabiduría celestial, llegarán a ser los medios humanos por los cuales obrarán las influencias divinas, para que colaboren con Dios. Las palabras ásperas y la continua censura aturden al niño, pero jamás lo reforman. Retened esa palabra impaciente; someted vuestro propio espíritu al dominio de Jesucristo; entonces aprenderéis a compadeceros de aquellos que llegan a estar bajo vuestra influencia, y a simpatizar con ellos. ­ TES 95, 96.


Clases enteras han de ser convertidas


Como obreros de Dios, necesitamos más de Jesús y menos del yo. Deberíamos sentir una preocupación mayor por las almas, y orar diariamente que se nos dé fuerza y sabiduría para el sábado. Maestros, visitaos con los miembros de vuestras clases. Orad con ellos, y enseñadles a orar. enternézcase el corazón, y sean breves y sencillas pero fervientes las peticiones. Sean vuestras palabras pocas, pero bien escogidas; y aprendan ellos, de vuestros labios y vuestro ejemplo, que la verdad de Dios tiene que estar arraigada en sus corazones, o de lo contrario no podrán soportar la prueba de la tentación. Queremos ver clases enteras de jóvenes convertirse a Dios, y crecer como miembros útiles de la iglesia. ­ TES 22, 23.


No permitáis que toda vuestra fuerza y energía sea dedicada a las cosas mundanas y temporales durante la semana, de manera que no 140 tengáis energía ni fuerza moral para dedicar al servicio de Cristo en el sábado. Hay que hacer obra ferviente ahora mismo. No tenemos ni un momento que emplear egoístamente. Hagamos todo con el solo propósito de glorificar a Dios. No descansemos jamás hasta que cada niño de nuestra clase haya sido traído al conocimiento salvador de Cristo. ­ TES 16, 17.


El gozo supremo


Ante los que son aceptados como maestros de nuestras escuelas se halla abierto un campo de labor y de cultivo, para la siembra de la semilla y la cosecha del grano maduro. ¿Qué cosa puede dar mayor satisfacción que colaborar con Dios en educar y preparar a los niños y los jóvenes para amar a Dios y guardar sus mandamientos? Conducid a Jesús los niños a quienes estáis instruyendo en la escuela diaria y en la escuela sabática. ¿Qué cosa puede daros mayor gozo que ver a los niños y los jóvenes siguiendo a Cristo, el gran pastor, que llama, y a las ovejas y los corderos, que oyen su voz y lo siguen? ¿Qué cosa puede inundar de mayor luz el alma del obrero diligente y devoto que saber que su trabajo paciente y perseverante no resulta en vano en el Señor y que ver a sus alumnos revelando el brillo del gozo en sus almas porque Cristo les ha perdonado sus pecados? ¿Qué cosa puede ser más satisfactoria para el obrero que colabora con Dios. que ver a los niños y los jóvenes recibiendo 141 las impresiones del Espíritu de Dios en la verdadera nobleza de carácter y en la restauración de la imagen moral de Dios, a los niños buscando la paz que viene del Príncipe de la paz? - FE 271. 145

Fuente: E.G.W. Escuela Sabática